
Luke Donald acaba de conseguir el triunfo más prestigioso de su carrera al imponerse en la final del WGC Accenture Match Play a Martin Kaymer, el flamante Número 1 del mundo…
Resulta muy sencillo sintetizar el juego desplegado por este inglés de 33 años durante la semana. Más calles que nadie (aunque hoy se le haya visto más irregular en esta parcela), un putt que hipnotiza de puro ritmo y precisión, y una capacidad de recuperación alrededor de green que ha rondado el noventa por ciento de acierto y que, por tanto, aniquilaba cualquier esperanza de sus rivales.
¿Es Donald un fututo ganador de grandes? ¿Conseguirá mantenerse tan arriba en el ránking mundial (ahora ya es Número 3) durante mucho tiempo? Desde luego, da la sensación de que él tiene menos margen de error que el resto, sencillamente porque pega a la bola menos larga desde el tee que la mayoría de sus directos rivales.
Pero quién sabe hasta dónde puede estirar esa fantástica consistencia. Es, por tanto, a día de hoy, y si permiten esta ingenua conclusión, el indiscutible mejor jugador del mundo de aquellos que pegan en torno a los 255 metros (que fue su media aproximada registrada en 2010 en los circuitos europeo y americano). A partir de ahí, como está quedando demostrado, tampoco le importa mojarle la oreja a los pegadores más pronto que tarde…
Hablando de consistencia, sus resultados en los últimos diez meses (desde abril de 2010 hasta hoy) hablan por sí solos: en este tiempo ha firmado cuatro top-3 en el PGA Tour, incluyendo dos segundos puestos en los play offs finales de la Fedex Cup (Deutsche y The Tour), un segundo puesto en el BMW PGA de Wentworth, su victoria en Madrid, ese tercer puesto en el HSBC o el noveno en la final de Dubai, contando con la victoria en la Ryder, donde fue pilar fundamental del equipo europeo. ¿Son o no son registros de jugador grande? El ranking mundial, frío como el hielo, no miente.
Su carácter templado, además, resulta un aliado inestimable en la lucha bajo modalidad match play. Parece inmune a la batalla psicológica (aunque nadie, en realidad, lo es), te acuna en su perfil de jugador sin picante (es sólo una careta, porque el veneno de la mordedura de su putter es mortal)… Te mata suavemente con su canción.
No, no se altera fácilmente el bueno de Luke. Hoy ha pasado por un momento complicado cuando Kaymer le ha comido esa ventaja de tres hoyos que el inglés había tomado en los primeros cinco hoyos.
Vistas las cosas a toro pasado, ha sido en los hoyos 10 y 11 donde se ha fraguado el triunfo de Donald. El inglés daba alguna muestra de debilidad en la salida del 10, inmediatamente después de haber perdido esos tres hoyos de ventaja. Pero de nuevo volvía a sacarse una prodigiosa recuperación y sacaba un par de oro y diamantes. Después, en el 11, par 5, Kaymer hacía el resto al fallar un putt de poco más de un metro para birdie. Desde ahí en adelante era Donald quien volvía a elevar su nivel.
El partido por el tercer y cuarto puesto, ganado por Kuchar, ha tenido poca historia. En realidad, ninguno de los dos ha estado especialmente brillante. Bubba Watson no ha dado una a derechas desde el tee, y también ha estado muy irregular alrededor de green. Y aunque Kuchar se empeñaba en no rematar la faena, al final se ha impuesto la lógica (2 y 1).


