
Así hay que calificar el segundo golpe de Pablo Larrazábal en el hoyo 18. Venía de hacer bogey en el 17. Doloroso. Después de un chip desde el rough que se quedó corto y un putt de par muy agresivo, decidido, que pasó por el borde izquierdo y aún se fue un metro.
Sufrió para hacer el bogey. Se lamentó y juró en arameo. La moto en la que iba subido desde que empezó la tercera vuelta de este BMW Italian Open se paraba de repente y el torneo se ponía en peligro…
Pero una vez más el trabajo mental que está haciendo el español salió a relucir. Cuando clavó el tee en el 18, todo lo que había sucedido segundos antes ya estaba olvidado. Fue a por todas y pegó un gran drive de salida. Perfecto, al lado izquierdo de la calle. Llegó a su bola y ni se lo pensó. Agarró la madera 3, miró al trapo, apuntó y allá fue. Soberbio. Excelente madera. La bola bota unos cuatro metros antes de la bandera y rueda hasta pararse a dos metros del hoyo. Opción de eagle.
Esta no se iba a escapar. Ni mucho menos. Se colocó rápido, confiado, miró un par de veces y para adentro por todo el centro. Eagle sideral que lo mete de lleno en la pelea por la victoria en Turín. Una semana más ahí está Larrazábal. El jugador catalán ha hecho 65 golpes, la segunda mejor vuelta del día tras Niclas Fasth, y se ha colocado con un acumulado de -14, en segunda posición a dos golpes del líder, Robert Rock (-16). Ha sido el único que ha hecho dos eagles hoy (hoyo 5 y 18) y también el único que lo ha hecho en el 18.
Larrazábal ha vuelto a jugar hoy de libro. Un día más. Ha cazado la friolera de 17 greenes y ha pateado como en sus mejores tiempos. Aquellos en los que todos en el putting green lo señalaban como uno de los mejores del mundo en esta suerte decisiva. Está recuperando el 'feeling' con su putter y cuando eso ocurre Larrazábal puede ser imparable. Mañana saldrá en el penúltimo partido, justo detrás de Robert Rock y Niclas Fasth, una posición perfecta, para seguir atacando y metiendo presión desde atrás. Y es que habrá que hacer también un buen puñado de birdie para ganar.
14 jugadores está en un pañuelo de cuatro golpes. Si quitamos al líder, resulta que 13 jugadores se encuentran separados sólo por dos impactos, una línea muy delgada que obliga a pensar que la victoria estará más que apretada.
Rock está jugando muy bien, pero tiene la presión de que aún no ha inaugurado su palmarés. La primera victoria es la que más cuesta, sobre todo cuando uno lleva tanto tiempo como el inglés llamando a la puerta. Mañana sufrirá con la presión y habrá que ver cómo la maneja. Detrás de Rock, además, habrá un grupo nutrido de jugadores hambrientos. Además de Larrazábal, con -14 están Fasth, Kruger, Boyd, Luiten y Francesco Molinari, uno de los grandes favoritos, sin duda, a la victoria final. Todo estará en función de cómo le funcione el putter al italiano, un arma que le da más disgustos que alegrías habitualmente. También hay que meter en el saco de candidatos a los -13: Slaterry, Whiteford, Davies y Bourdy, especialmente a estos dos últimos. El galés patea como los ángeles y puede hacer un roto en cualquier momento y el francés está en un momento muy dulce de juego.
Tampoco vamos a descartar a Matteo Manassero (-12). Il 'bambino', con una vuelta de 70 golpes ha resbalado en el día de hoy. Mañana, sin presión, y lanzando el ataque desde atrás puede ser muy peligroso, aunque necesitaría, eso sí, una vuelta mínimo de 64 golpes.
En cuanto al resto de la Armada, buena actuación hoy de Alejandro Cañizares y Alfredo García Heredia (-9). Ambos han hecho 68 golpes jugando de cine de tee a green. El putter les ha impedido estar aún más arriba.
La cruz de la jornada ha sido para José Manuel Lara (-4) y Rafa Cabrera Bello (-3). Ambos han jugado sobre par, demasiado lastre en un campo que invita al birdie y al eagle y en un día con unas condiciones de juego perfectas.


