Manu Elvira (PAR) va a tardar en olvidar la ronda de hoy en el Majlis course del Emirates Golf Club. No tanto por el resultado (75 golpes), que no ha sido bueno, ni por castigarse en exceso, sino casi por incredulidad. Habían pasado varios minutos después de firmar su tarjeta y seguía perplejo. Es más, entre bromas y veras se preguntado si no habría alguna cámara oculta sobre él en la segunda ronda del Hero Dubai Desert Classic.
El disparate empezó pronto. El segundo golpe del 10. Salida impecable y misil tierra-aire-tierra que se pasa unos 50 metros del objetivo. Golpe extraño. Manu se recompone y salva un par meritorio tras hacer sacada de búnker y putt. En el hoyo 12, otro golpe muy extraño. Falla la salida a la derecha y el segundo golpe acaba aún más a la derecha. Desierto. Raro, raro. Esta vez no salva el par, pero saca adelante un bogey que ni tan mal. Vaya inicio. Son cosas extrañas, pero nada ni siquiera parecido a lo que todavía está por llegar…
En el hoyo 13 consigue un birdie sensacional. Primero pega una buena salida y después la pone a la altura de la bandera, en el collarín, opción de eagle. El inicio ha sido estrambótico, pero no ha habido daño. Al par en el día cuatro hoyos después. A partir de ahí, juega un golf de alta escuela. Más allá de la salida del hoyo 16, prácticamente no falla un golpe. Pega tirazos en el 14 y 15 y saca dos birdies muy buenos en el 17 y 18. Golf para enmarcar.
Todo sigue más o menos igual al inicio de sus segundos nueve. Par fácil en el 1 y buen birdie en el 2 con un señor putt de unos ocho metros. Se pone con -5 en el total, metido de lleno en la batalla por todo. En ese momento es top 5. Pero la cámara oculta sigue enchufada…
En el hoyo 3 se le escapa una opción muy buena de birdie de algo menos de dos metros y comete bogey al 4. Hasta aquí todo normal. Gajes del oficio. Viene de meter un súper putt en el 2 y se le escapa el del 3. Uno por otro. Y el bogey del 4, pues forma parte del juego. La bandera hoy estaba criminal, en la parte izquierda. Ha sido el quinto hoyo más difícil del día. Lo gordo viene ahora…
Manu pega la salida del hoyo 5 con la madera 3. Impecable. La dibuja exactamente como quiere, sacándola por la izquierda y abriendo. Recoge el tee y se pone a caminar pensando en el segundo golpe. Debe ser un tiro corto, por lo que incluso puede venir un birdie. Por qué no. Tal y como se acerca a la posición de su bola ya ve algo raro. Los voluntarios están mirando hacia arriba. ¿Qué pasa aquí? Parece que la bola no aparece.
Manu pregunta al marshal y le dice que ha oído un golpe seco en la palmera y después no ha caído nada. No ha habido rebote. Nadie la ha visto. La buscan. La buscan. La siguen buscando. No se fían. Seguro que se ha equivocado y está por aquí. Pero no. No aparece por ningún lado. Es inexplicable. Miran arriba, pero tampoco se ve nada. Ni siquiera tenía la opción de hacerse un Patrick Reed en el 17 en 2023 (cuando miró con unos prismáticos a una palmera y dijo que la bola que se veía era la suya cuando en televisión daba la sensación de que su pelota había pegado en otra palmera). Toca comerse el sapo.
A Manu le toca darse una pequeña carrera de 250 metros hacia el tee para volver a pegar. Es ya su tercer golpe. No se quita de la cabeza la mala suerte que ha tenido. Su madera 3 había sido perfecta… «Nunca me había pasado algo así como profesional», confesaba después a Ten Golf. Se recompone y pega un magnífico cuarto golpe con la segunda bola. Pero el putt no entra. La cámara oculta.
No es fácil sacarse de la cabeza algo así. De estar -5 y con una clara opción de ponerse -6, ha pasado en media hora a estar -2 y mirando al corte. En el 6 pega una salida espectacular, pero Murphy está al acecho y ya no sale nada bien. Sólo le falta gritar «pero esto qué es», «pero esto qué es», a lo Matías Prats, cuando su segundo golpe en este duro par 4 acaba justo por la derecha y termina cayendo al rough… Otro bogey. Se pone -1. Y el corte es +1, pero aún no está descartado el par. Y le quedan tres hoyos muy complicados. Tensión es poco.
Con la presión disparada, firma dos putts buenísimos desde unos 13 metros en el 7 y emboca otro de par crucial en el 8 de unos dos metros. «En el 9 ya he jugado al bogey, lo juro. Con todo lo que estaba pasando… He fallado la salida al búnker y con el hierro 9 la he tirado totalmente a la derecha. No quería saber nada del agua. He aprochado y dos putts», explica. Parcial de +5 en seis hoyos fatídicos. Par total. Corte superado por uno.
Manu no daba crédito a lo que ha vivido hoy en el Emirates, pero aún tenía la sangre fría de hacer la lectura positiva: «menos mal que llevaba el margen que llevaba para pasar el corte. Y aún quedan 36 hoyos por delante y la realidad, salvo ese accidente del 5, es que estoy jugando muy bien», señala. Tiene dos rondas por delante para reírse delante de la cámara oculta o romperla de un bolazo. En su mano está.



