
Graeme McDowell (-3) ha ganado la primera edición de este Andalucía Valderrama Masters. Un ganador de alcurnia. De los que dejan huella y colman de prestigio un evento…
El norirlandés ha sufrido como todos (74 golpes), que una cosa es ser hijo del viento y otra muy distinta que éste te lleve en volandas. Eolo es un padre estricto. Pero la información genética de McDowell incluye el disfrute ante la adversidad. Por momentos pareció que sus rivales le iban entregando el torneo por fascículos, especialmente Damien McGrane, que embocaba desde el bunker en el 15 para birdie y a partir de ahí no daba una a derechas (final con doble bogey, bogey y bogey). Pero la realidad es que él es el más fuerte. Una roca de granito.
No iba a librarse de los errores en una jornada de golf disputada sobre el alambre, pero a la hora de la verdad, cuando toca pegar ese golpe definitivo, cuando la presión te ahoga, cuando los demás ceden, él mantiene la compostura. Como por ejemplo, en ese putt de metro y medio para par en el 17 que le permitía jugar a placer el temido y revirado 18.
Graeme ha saltado a otra dimensión en poco más de cuatro meses. Bueno, en realidad ha sido en este tiempo cuando ha cristalizado tanto esfuerzo y preparación (porque el irlandés es de la escuela Hogan, Faldo, Player u Olazábal: trabajo, trabajo y trabajo).
Si pudiera opositarse a ‘jugador con mayor fuerza mental del planeta’ , los exámenes que él ha pasado desde mediados de junio le conceden Matrícula ‘cum laude’ : US Open en Pebble Beach, último y decisivo partido en los individuales de la Ryder, y ahora esta triunfo en un Valderrama indómito.


