
Rory McIlroy no se inmuta. Nada altera su cadencia cardíaca. Ni siquiera una penalidad de patio de colegio por limpiar la arena fuera de su línea de putt en el hoyo 9. Dos golpes al zurrón que habrían dejado tambaleándose a cualquiera. Pero no a McIlroy…
El norirlandés encaja, mira hacia abajo, parlotea con su caddie y cuando está en el tee del hoyo 10 ya no se acuerda de lo que había ocurrido tres minutos antes. Hablamos de un tipo que no mudó el gesto cuando veía que se le escapaba entre los dedos el Masters de Augusta. Y con 22 años. Definitivamente, este chico está hecho de otra pasta. Porque la penalidad no le ocurrió en un partido entre amigos, ni en un torneo de solteros contra casados. No. Le ocurrió junto a Tiger Woods y Luke Donald… y millones y millones de espectactadores siguiendo la retransmisión en directo. ¿Presión? No, lo siguiente.
McIlroy respondió a la penalidad con tres birdies en los siguientes cinco hoyos, sólo emborronados por un bogey en el 11. Ya casi nadie recordaba que el ganador del US Open había empezado el día con un doble bogey y un bogey. Da igual. McIlroy enchufa su maquinita particular de hacer birdies y listo. Ahora mismo, sería el líder del torneo junto a Olesen de no ser por la penalidad.
Tampoco se altera cuando se le pregunta por lo ocurrido. Su sinceridad es aplastante. ¿Fue un problema de concentración o de desconocimiento de la regla? “Un poco de las dos cosas y que estamos en la primera semana de la temporada”, señaló. Claro, que se le puede criticar por no saberse al dedillo las reglas de su deporte, pero tampoco hay que pasar por alto su humildad al reconocerlo. “Luke (Donald) me dijo 'creo que no puedes hacer eso' y fue cuando me di cuenta, claro, claro que no puedo hacerlo…”, señaló.
En un momento tiraba por la borda la remontada que había hecho tras su mal inicio (tres birdies tras el bogey y el doble bogey inicial). Pero McIlroy no entiende de mazazos. “JP (su caddie) me dijo que estuviera tranquilo. Sólo es viernes, no es lo mismo si te hubiera pasado un sábado por la tarde…”. Dicho y hecho. Birdie al 10. Así arregla las cosas este chico.
Por tanto, McIlroy ha sacado adelante una vuelta de par pese a los dos dobles bogeys y se mantiene con -5, a dos impactos del líder, Olesen, y empatado con Tiger Woods, con quien saldrá mañana de nuevo a jugar.
Tiger sigue emitiendo buenas señales. Aún está lejos del jugador demoledor de antaño, pero su juego es cada vez más ordenado. Se mete en pocos líos, aunque tampoco fabrica opciones de birdie a por doquier. Es, de momento, un Woods más aburrido, pero sólido y muy peligroso. A falta de 36 hoyos está metido en la pomada.
El otro miembro del partido estelar de Abu Dhabi, Luke Donald (-1), sigue también metido en el torneo, aunque está sufriendo mucho más de lo que acostumbra. No anda fino desde el tee y en un campo como este, con el rough tan penalizador, es un lastre. Sólo un mago del juego corto como él puede estar metido aún en la pelea con un driver tan errático.
Así las cosas, el líder sigue siendo Olesen (-7), con un golpe de ventaja sobre Gareth Maybin, el único que no ha cometido un solo bogey en 36 hoyos, y Matteo Manassero, autor de la mejor vuelta del torneo hoy (65 golpes).
Malas noticias para los tres miembros de la Armada que jugaban por la tarde. Necesitaban una gran vuelta para meterse en el corte, y ninguno lo ha conseguido. Abu Dhabi es un mal socio para jugarle a la contra. Álvaro Quirós y Pablo Larrazábal terminan +6. Quirós, al menos, consigue sacar adelante una vuelta de par, con un juego largo mucho más ordenado, mientras que Pablo hizo 75 golpes, sufriendo desde el tee, pero sacando la casta para no regalar ni un golpe. Carlos del Moral (+9) ha aguantado la pelea hasta el hoyo 18 (empezó por el 10). A partir de ahí, se le salió la cadena: bogey en el 1 y seis bogeys seguidos entre el 4 y el 9.
Finalmente, el corte se ha situado en +2. Olazábal, Cabrera Bello y Fernández Castaño, que estaban al límite, jugarán el fin de semana. Se quedan fuera nombre ilustres como el ya citado Kaymer, el propio Quirós o Jason Day.


