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«¡¡Mi primer major!!» *

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*Blog de Rafa Cabrera Bello

Os escribo desde Madrid. En la Real Sociedad Hípica, donde vamos a jugar el Madrid Masters, todo el mundo me felicita por mi clasificación para el Open USA de Pebble Beach. Podéis imaginaros cómo estoy yo… ¡Va a ser mi primer ‘major’!…

Fue una semana redonda. En Wentworth pasé el corte casi de milagro y luego jugué muy bien el fin de semana. Ahora veo las cosas de otro modo, porque sigo en la tarea de ir asegurando la tarjeta para 2011, pero ahora desde dentro, no desde fuera…

Os cuento cómo es una previa. Básicamente tienes que tener tu día; llegar allí y hacer muy pocas. No hay margen de error. Si no haces muchos birdies, despídete. Se juegan 18 hoyos por la mañana y otros 18 por la tarde.

Por la mañana hice 70 golpes. No estaba muy mal, pero desde luego ese -2 no me aseguraba nada. Hablé con mi padre y la verdad es que clavé mis predicciones: le dije que por la tarde iba a necesitar un 66, o un 67 a lo sumo, para meterme. Y así fue.

Salir con esas urgencias condiciona tu juego, evidentemente. Tienes que ser agresivo porque da lo mismo fallar por un golpe que por diecisiete. Os cuento lo que pasaba por mi cabeza. Me planté en el tee del hoyo 11 con un parcial de -2 (-4 de acumulado total del día). Así que me quedaban ocho hoyos por jugar y cuatro birdies por hacer… El plan era sencillo: planteé los ocho hoyos que quedaban en cuatro ‘franjitas’ de dos hoyos cada una que dibujé en mi cabeza, y tenía que hacer un birdie en cada franjita. En el 11 fallé el putt de birdie, pero en el 12 metí uno muy largo. Eso me dio mucho ánimo.

En el 13, par 5, pelotazo. Porque la deje a unos 5 ó 6 metros para eagle y emboqué… Me había quitado otra dos franjitas en un solo hoyo. Me dije: ahora tienes que aguantar, tranquilo, y rematar el 66 con un birdie en el último par 5 (hoyo 16). Pero las cosas no salen así… No hice el birdie. En el 17, sin embargo, la metí desde tres metros. Objetivo cumplido.

Llegué a la casa club y pregunté: “¿cómo véis el -8?” y ya me confirmaron que era un resultado suficiente.

Pablo Martín había acabado mucho antes que yo y, de repente, tenía que salir a jugar el play off. Pablo Larrazábal y yo estuvimos ahí con él y le acompañamos al campo de prácticas para que al menos diera unas cuantas bolas antes de salir. Pero ya habían recogido todo y Larrazábal y yo le tuvimos que dejar unas cuantas bolas nuestras para que calentara.

Una vez que nos metimos los dos, la euforia. Pensamos: nos vamos a Londres de marcha. Pero nuestro hotel estaba a 40 kilómetros de Londres y, después de 36 hoyos acabas pagándolo caro, así que no tuvimos fuerzas… ¿Sabéis dónde acabamos? Pues cenando en un McDonalds cerca del hotel. Pero como podéis suponer eso era lo de menos…

Después del Madrid Masters os cuento algunas cosas un poco más técnicas de los famosos cambios en Wentworth.