
Pues no, Rory McIlroy (+2) tampoco ha comenzado con demasiado buen pie el Irish Open. El turno matutino de juego de la primera jornada ha finalizado y el joven norirlandés sigue sin carburar a plena satisfacción. Mantiene vivo, para su desgracia, ese mal de ojo de todo el 2013…
Dicho de otro modo: los errores acaban casi siempre en bogey y sus mejores golpes no siempre recogen el premio del birdie. Al final, como casi siempre, se trata de un problema de confianza. O de falta de ella, para ser más exactos.
Otro irlandés, no obstante, se ha encargado de ilusionar a la afición local. Se trata de Shane Lowry (-5), líder provisional y en solitario, que ha gestionado a las mil maravillas una ronda salpicada de chubascos aquí y allá en el Montgomerie course de Carton House (Maynooth, Kiildare, Irlanda). Todo muy british. La fiesta local no termina aquí, pues un debutante en el circuito europeo, Cian Mcnamara (-4), presente gracias al ránking nacional, no ha podido estrenarse de mejor manera con una tarjeta de 68 golpes.
Muy cerca se sitúa Pablo Larrazábal (-3). Otro notable inicio del barcelonés, que todavía tiene una opción de meterse en el British a través de la Race, si suma mucho y bien aquí y en el Open de Francia de la próxima semana.
En general, la actuación por la mañana de los españoles ha sido aceptable. Nacho Garrido (-1) ha ganado al campo y eso son buenas noticias en un recorrido que no da facilidades. Campillo (PAR) perdía una renta interesante con dos bogeys en los últimos hoyos, todo lo contrario de lo que le ha ocurrido a Álvaro Quirós (PAR), que venía cuatro arriba después de diez hoyos y terminaba remontando con eagle incluido en el hoyo 4 (comenzó por el 10).


