
Mañana da comienzo el Open de Gales en el TwentyTen de Celtic Manor, primer torneo en el que comienzan a contar los puntos para la Ryder Cup. Es un hecho puntual y redondo, objetivo y claro, pero sería excesivo pensar que ocupa el primer lugar en la cabeza de los jugadores. Es más, lo normal es que ahora mismo sean otros los objetivos primordiales y urgentes…
Carlos del Moral, Nacho Garrido o José Manuel Lara están mucho más preocupados de asegurar su tarjeta para 2014. Necesitan sumar y hacerlo ya. Álvaro Quirós, que sufrió lo indecible por quedarse fuera del equipo europeo en las dos últimas ediciones, tiene ahora otras prioridades: volver a máximo nivel, recuperar terreno en el ránking mundial… Hay quien necesita apuntalar su posición entre los sesenta mejores para asegurar su presencia en la Final de Dubai (Alejandro Cañizares, Eduardo de la Riva, Rafael Cabrera Bello…). Todos ellos juegan esta semana en Gales, donde se espera algo menos de lluvia de lo habitual y alguna buena ración de viento. La Armada se completa en el Twenty-Ten de Celtic Manor con Olazábal, Fernández Castaño, Jiménez, Larrazábal y Campillo.
Sea como sea, excesivo o no, ahí estamos siempre los periodistas para recordar el asunto, como es nuestra obligación. Y así ha ocurrido con Miguel Ángel Jiménez. En su caso, además, tiene mucho más sentido. La edad, siempre la edad. ¿De verdad un jugador de 49 años, camino de los cincuenta, puede llegar siquiera a soñar con meterse en un equipo de la Ryder? Si alguien puede hacerlo ese es desde luego Miguel Ángel Jiménez. No sería el jugador más veterano en disputar una Ryder, pues Raymond Floyd lo hizo con 51 años y 20 días, pero en todo caso sería un hito.
Fue precisamente en tierras galesas, hace casi tres años, después de defender con éxito al equipo europeo, cuando el malagueño llegó a decir que quizá no tendría más oportunidades de jugar una Ryder. Fue sólo un segundo de ‘debilidad’, porque volvió a intentarlo a degüello en 2012, y no anduvo tan lejos, y desde luego va a volver a intentarlo para 2014… No se pone presión, él ya no está para esas cosas, pero tampoco se cierra puertas. Miguel nunca dice que no, sólo hay que atender a lo que ha comentado esta misma semana: «estoy pegando bien a la bola, estoy jugando bien y disfrutando, y será fantástico si puedo estar otra vez en el equipo. Espero tener una oportunidad de estar en el equipo el año que viene».
Pues es un buen lugar para iniciar la carrera. En Gales ya ganó, aunque no fue en este campo, y los recuerdos de aquel individual ante Bubba Watson en la Ryder de 2010 darían energía y buenas vibraciones a cualquiera.
Gonzalo Fernández Castaño retoma su actividad en el calendario regular del circuito europeo y lo hace en una plaza que le encanta. Aquí fue segundo el año pasado, 12º en 2010, noveno en 2008…


