
"El putt son ya dos putts…". De esta forma tan gráfica y lacónica expresaba Miguel Ángel Jiménez su desesperación en los greenes…
Empezaba la semana con un lamento: "no estoy jugando mal, pero los hoyos no paran de moverse". Pues bien, la puesta en escena en el Andalucía Masters ha servido para comprobar que los problemas siguen ahí. "No he cogido la velocidad a los greenes en ningún momento…", explicaba hoy el malagueño. En el hoyo 6, pateaba desde el frente del green a una bandera que estaba al fondo, la bola no llegaba a coronar un piano y volvía mansamente de nuevo en sus pies. En el 18, el putter volvió a ser un dolor de cabeza. Fallaba la calle por la izquierda y tras rebotar en una rama la bola se quedaba hundida en el rough rodeada de árboles. Se inventaba una nueva ruta con el objetivo de hacer la machada y recuperar. Tiró directamente a la calle del hoyo 10 y desde ahí se sacó un tiro sensacional que botó a cinco metros de bandera, aunque con el efecto de retroceso terminó en la entrada de green. Desde ahí, tres putts. Lo dicho, un suplicio hasta el final. Hasta el punto de que Miguel bromeaba con salir a patear mañana con un wedge.
Pese a todo, Jiménez ha conseguido sobrevivir a su desesperación con una vuelta de par, un buen resultado para como está el día. Incluso, podría terminar en el top ten. Las condiciones se están complicando por momentos. Está soplando el viento con más fuerza que esta mañana y van cayendo pequeños chaparrones.
Jiménez ha jugado muy bien al golf. De tee a green ha estado muy sólido (11 calles y 11 greenes) y su secuencia de tres birdies consecutivos entre el 7 y el 9 tiene mucho valor. El 7, por ejemplo, es el tercer hoyo más difícil del día, con una bandera muy difícil.


