Todo empezó con una intuición. Como muchas cosas en el golf y la vida de Nacho Elvira. El cántabro se mueve casi siempre por feeling, por un-no-sé-qué-yo-que-me-parece-que-puede-ser-por-qué-no-lo-intentamos. Así se lo planteó a su caddie, David Morago, el encargado de meter las intuiciones de Elvira en un tubo de ensayo, sacar números y, finalmente, entre los dos, tomar una decisión.
Nacho le dijo a David que tenía la sensación de que los putts le salían mejor cuando los ejecutaba con el grip a manos cambiadas, derecha arriba e izquierda abajo, en su caso. Su intuición le decía que aguantaban mejor la línea y, por tanto, ofrecían mucho más rendimiento, especialmente en los putts cortos, vamos a denominarlos como los metibles.
Morago escuchó y desplegó el Vertex, el sensor de putt que utiliza para analizar el movimiento y poder sacar conclusiones sobre lo que funciona mejor y lo que se puede corregir. El tubo de ensayo. Los datos fueron imbatibles. Efectivamente, como intuía Nacho, el putt era mucho más efectivo y eficiente con el grip a manos cambiadas. Los números eran todavía más elocuentes cuando el pelo estaba en contra o cruzado en el recorrido de la bola al hoyo.
Intuición y ciencia hicieron match. Decisión tomada. Había que probar. Y en eso andan en el Alfred Dunhill Championship. Elvira ha tirado los putts ‘metibles’ en las dos primeras jornadas del torneo con las manos cambiadas y el resultado es más que notable. Se puede cotejar. El jueves logró diez birdies, algunos dados, cierto, pero no todos, y este viernes han sido seis. Dieciséis birdies en dos días es un argumento más que suficiente para aprobar el nuevo método.
Conviene hacer algunas aclaraciones a esta intuición hecha carne de Elvira. ¿Qué significa un putt ‘metible’? Pues aquel en el que la línea es más importante que la fuerza. Si tuviéramos que establecer una raya, diríamos que aquellos de seis-siete metros hacia abajo, aunque no es algo matemático. Habrá putts de ocho metros que sea ‘metibles’ y, por tanto, los tire a manos cambiadas y otros de cinco que por lo que sea no son tan embocables y los ejecute con el grip tradicional.
Otra aclaración importante. ¿Por qué le funciona mejor el grip a manos cambiadas en ese tipo de putts? Pues la respuesta es que la cara del palo le llega más en subida, con lo que la bola sale algo más suelta, mejor despedida y no le afecta tanto el pelo, mientras que con el grip tradicional la cara le llega un poco más en bajada. La diferencia es mínima, pero ya sabemos cómo se las gastan en estos niveles de profesionalismo.
En cualquier caso, la cosa rueda ha rodado bien para Nacho en los greenes de Leopard Creek en los dos primeros días. Ayer mismo, sin ir más lejos, fue el mejor en número de putts (24) y el número uno también en putts por greenes en regulación (1,3). La intuición, de momento, se queda.



