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La historia que se esconde tras el coliderato de Nacho Elvira en el Dubai Invitational

Una cabeza nueva y un grado menos: una fórmula que funciona (de momento)

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Nacho Elvira. © Golffile | Thos Caffrey
Nacho Elvira. © Golffile | Thos Caffrey

«Me dices el martes que iba a salir el sábado en el partido estelar y te habría respondido que si te habías fumado algo…». Así de inesperado es para Nacho Elvira (-5) su fabulosa posición como colíder del Dubai Invitational completada la segunda jornada. Está empatado con Shane Lowry (-5).

El irlandés aseguraba el martes que este año tocaba ganar de nuevo. Parece mentira, pero no lo hace desde el BMW PGA Championship de Wentworth en 2022, más allá, claro, del Zurich Classic de 2024 formando pareja con Rory McIlroy. Pero esa es otra historia. Decía que sí, que lo de la Ryder Cup en Bethpage fue lo más, que difícilmente encontrará en su carrera un momento más Grande, pero que iba siendo hora de levantar también algún trofeo individual. Pues no ha tardado en darse su primera buena oportunidad, aunque todavía resten 36 hoyos.

Nacho Elvira será su pareja de baile en la tercera jornada. El cántabro ha vuelto a jugar un gran golf en un día realmente complicado. Algo más que picante. Muy difícil. Ha soplado el viento en todo momento con una media de unos 30-35 kilómetros por hora, aunque en algunos instantes las rachas podían ser considerablemente más fuertes. Además, para meterle más aliño a la salsa, resulta que en la mayoría de los hoyos pillaba cruzado. Un infierno. Por no hablar de lo retorcido que era entender los greenes. Los tripateos han estado a la orden del día. Por un lado, gestionar los putts largos ha sido una tarea ardua. Por el otro, hasta los de medio metro hoy eran delicados.

Nacho ha hecho muchas cosas bien, pero si hubiera que quedarse con lo más destacado del día serían el driver y la lectura del viento. El cántabro lleva dos rondas muy cómodo desde el tee. Realmente, es una sensación viene de lejos. Concretamente, desde el torneo de Corea del Sur el pasado mes de octubre. Después, se ha acentuado para bien con la llegada del nuevo driver de Callaway para 2026, el Quantum, un modelo que recuerda mucho al Smoke de hace dos años, según aseguran los que más saben de esto.

La clave ha estado en un par de ajustes que le ha hecho para acomodarlo mejor a su juego. Uno llegó casi por casualidad, hablando con Eugenio Chacarra. Ya saben que las conversaciones sobre el material están a la orden del día en cualquier cancha de prácticas que se precie. Nacho le comentó que utilizaba la versión Triple Diamond del driver de Callaway y a Eugenio le extrañó. Se supone que es una configuración que facilita la vida a los golfistas que pegan fade y Nacho es de draw. Nada más tener esta información, entendió algunos fallos gruesos que tenía de vez en cuando con ese palo… Así las cosas, lo primero fue cambiar la cabeza Triple Diamond por una Max, mucho más pensada para los que pega draw desde el tee. Eso ya lo hizo con el driver anterior.

Sólo con este cambio, realizado en Corea del Sur, las sensaciones mejoraron de inmediato. Básicamente, estaba más seguro, consciente de que casi (nunca se puede decir del todo en golf) había eliminado el error importante. Callaway ya le mandó el nuevo driver de 2026 con la nueva configuración. Sin embargo, quedaba otro aspecto por limar. Con la cabeza Max, la bola hace más spin y eso perjudica a la distancia. Nacho no va sobrado en este capítulo y lo sabe. Así, en una labor de ingeniería resuelta entre el propio Elvira y su caddie, David Morago, decidieron bajar un grado su palo. Más o menos pasó de nueve a ocho. De este modo, ha ganado en seguridad y no ha perdido prácticamente distancia. Eureka. Ya decimos, en golf es una locura cantar victoria sin tocar de inmediato la madera más próxima que uno tenga. Desde luego, a día de hoy es así.

La otra clave de su gran ronda de 68 golpes, la mejor del día junto a Lowry, ha sido la buena comprensión del viento junto a Morago. Obviamente, no han acertado en todas las lecturas. «Básicamente, es imposible», asegura. Tampoco hay una fórmula mágica. «Te tomas más tiempo del habitual y, sobre todo, confías en lo que has decidido», no hay mucho más. Hoy estaba muy difícil. Una de las mejores muestras ha sido el golpe desde el tee en el 16, par 3. «La bandera estaba a la izquierda y la hemos sacado unos diez metros por fuera de green por la derecha. Es decir, esperas una curva de casi 20-30 metros… En esa, por cierto, nos hemos equivocado», sonríe.

Sea como fuere, la pareja ha acertado mucho más. Ahí están como testigo irredentos los seis birdies que ha hecho, especialmente en las banderas del 9 y del 15. Han clavado los dos golpes. Después, el putt ha brillado con luz propia, algo básico en días así, cuando difícilmente te vas a dejar putts de birdie más cercanos a 4-5 metros.

Es la séptima vez en su carrera que Nacho es líder de un torneo del DP World Tour después de la segunda ronda, aunque seguramente esta sea la ocasión más inesperada de todas. La última vez fue en el Genesis Championship de Corea, el torneo en el que cambió por primera vez la cabeza del palo. Por cierto, en sus dos victorias estaba en lo más alto de la tabla después de 36 hoyos.

Resultados en directo del Dubai Invitational