
El Johnnie Walker ha consumido ya su primera jornada y nos ha dejado dos líderes, Ricardo González y Bernd Wiesberger, ambos con -7. El madrileño Nacho Garrido (-6) se ha situado muy cerca de la cabeza después de entregar un 66, su mejor tarjeta del año…
Y es que Garrido, como otros muchos jugadores, necesitan ir apretando para evitar problemas y agobios en la últimas semanas del año, ya que ahora mismo está situado en el puesto 144º de la Race. El 66 de hoy le ayudará a olvidar esa mononucleosis que le ha tenido bajo mínimos durante buena parte del año y que, por fortuna, ya está completamente superada. Este registro, en todo caso, es el mejor del jugador español desde noviembre de 2011 en el circuito europeo, cuando entregó también un 66 en Singapur, aunque se tratara de un par 71 (Gleneagles es par 72).
El jugador se mostraba sincero y esperanzado: «un 66 siempre es bueno, aunque el campo se está jugado algo más fácil que otros años porque el rough penaliza un poco menos. Además, si tenía que hacer un 66 aquí este era el momento, porque he salido en el primer partido, con los greenes en perfecto estado y sin nada de viento», explicaba.
Tal y como señalaba Garrido, el PGA Centenary course de Gleneagles (Perthshire, Escocia), no se ha mostrado demasiado duro y el corte se ha ido hoy hasta el -1.
Eduardo de la Riva (-4) mantiene las buenas sensaciones de hace un mes, cuando se marchó de vacaciones después de un gran British. Su vuelta ha resultado un prodigio de pulcritud: muchas calles, muchos greenes y ni un solo bogey en la tarjeta. Por detrás también se han colocado correctamente Álvaro Quirós (-2) y Pablo Larrazábal (-2), que comenzaron de un modo irregular y terminaron remontando, así como Jorge Campillo (-2) y Rafael Cabrera Bello (-1), a quienes ocurrió justo lo contrario: llevaban su vuelta bajo control y con un notable registro bajo par y terminaban tropezando en la recta final.
Pero el premio a la vuelta más esforzada y rompecabezas es para la de Alejandro Cañizares (PAR), que ha firmado 18 pares consecutivos, uno detrás de otro, que hay que verlo para creerlo. El putter tuvo buena parte de ‘culpa’, ya que el jugador español no embocó ninguna de las múltiples ocasiones de birdie que se procuró (cogió 16 greenes en regulación), ni las cortas, ni las de media distancia, ni las largas…


