Rasmus Neergaard-Petersen (-15) ha logrado una extraordinaria victoria en el Crown Australian Open con la que cierra su año fantástico en el DP World Tour. El golfista danés, de 26 años de edad, estrena su casillero de triunfos en el circuito (había ganado tres veces en el HotelPlanner Tour), conquista uno de los torneos con mayor solera del calendario, encarrila su situación en la general del nuevo curso y, de paso, consigue un billete para la próxima edición del Masters de Augusta. Todo ello, tras cerrar la temporada 2025 haciéndose con una de las diez tarjetas del PGA Tour que repartía la Race to Dubai.
Su título, además, ha llegado con un final prácticamente de película. Arrancaba la última ronda en Royal Melbourne liderando la clasificación con dos golpes de ventaja. Sin embargo, un mal comienzo de última ronda, unido al empuje de Cameron Smith (-14), que quería a toda costa ganar el abierto de su país, le situaba ya segundo en la clasificación tras su paso por el hoyo 10, en el que cometía su tercer bogey del día. Pero cuando la situación parecía más complicada para él, volvió a encontrar la manera de darle la vuelta y demostrar su enorme talento.
En los hoyos 12 y 13 sacó dos birdies extraordinarios para recuperar el mando. Y a partir de ahí, vivió una auténtica carrera al esprint con el capitán de los Ripper GC de LIV Golf por llevar la iniciativa en el torneo. Así, ambos llegaron al par cinco del 17 empatados y con el surcoreano Si Woo Kim (-13), en su mismo partido, como único adversario con opciones aún de meterse en la pelea. Ahí comenzó un duelo tremendo que Smith pareció tener primer perdido y luego ganado, hasta terminar sucumbiendo ante un enorme Neergaard-Petersen.
El danés, dejando la bola en el primer corte de green con su segundo golpe, pateó para eagle. No entró de milagro, pero firmó un birdie que, en principio, debía servirle para salir con ventaja al 18. Pero el australiano lo evitó con una recuperación antológica desde más de treinta metros, en una zona de público, que completó embocando un putt de cinco metros para birdie, manteniendo el pulso hasta el final. Kim, por su parte, jugó la última bandera con una desventaja de un golpe que aún le hacía soñar con el playoff.
Rasmus Neergaard-Petersen and Cam Smith go down the 18th tied for the lead ⚔️#AusOpenGolf pic.twitter.com/KrmlTrbaPW
— DP World Tour (@DPWorldTour) December 7, 2025
El problema este domingo en Royal Melbourne, más allá de alguna ligera racha de viento algo molesta al final, era la posición de las banderas. Los organizadores se esmeraron en situarlas en lugares complicadísimos, convirtiendo cada birdie en un pequeño milagro. En el hoyo que cierra el campo, su ubicación era tan compleja que sólo dos jugadores pudieron hacer el birdie en esta ronda final del torneo, Rory McIlroy (-7), que terminó empatado en el puesto 14º, fue uno de ellos.
Rasmus no quiso ser conservador. Estaba ante su gran oportunidad. Y jugó un golpe arriesgado desde la calle buscando el trapo. Lo que encontró, sin embargo, fue una zona de rough entre dos de los bunkers que protegían la cazoleta. Kim no tenía más opción que ir a por todas y terminó en la arena. Y Cameron, en vista de la situación, prefirió no jugársela lo más mínimo y apuntó a la izquierda, al centro de green, dejándose un putt larguísimo. Creía que con dos putts sería suficiente para llevarse la victoria ante su público.
El surcoreano quedó descartado fallando su sacada de búnker. Y ahí apareció el primer golpe magistral del danés, recuperando desde la hierba alta para dejarse un putt para par de unos cinco metros. El australiano, desde el fondo del green, leyó perfectamente la pronunciada caída de izquierda a derecha de su golpe y se dejó un putt de poco más de metro y medio con el que, aparentemente, tenía todas las de ganar. Pero en el último instante, un giro de guion le dejó ‘planchado’.
Rasmus embocó su putt y lo celebró a lo grande, apretando los puños. Se había asegurado como mínimo el desempate. Una muerte súbita que no llegó porque Cameron, con todo a favor, falló por la izquierda cometiendo un bogey que coronaba a su adversario. Victoria sensacional para un joven golfista que, después de su brillante 12º puesto empatado este mismo año en el US Open y con su participación en el Open Championship de 2026 sellada de antemano, tendrá también la oportunidad de competir en el Augusta National.
WHAT A PUTT! 🤯
The moment Rasmus Neergaard-Petersen claimed his first DP World Tour title at Royal Melbourne 🏆#AusOpenGolf pic.twitter.com/DH3L2mwvVC
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«Sabía que los putts iban a entrar, sólo tenía que seguir jugando igual», confesó el danés visiblemente emocionado tras su triunfo. «Estoy tan nervioso ahora mismo que ni me acuerdo de los golpes que he pegado», dijo cuando le preguntaron por detalles concretos de su ronda. No era para menos… Acababa de lograr su primer trofeo en el DP World Tour, un título con un valor extra: «Significa un mundo para mí, he soñado tantas veces con poder jugar el Masters que es increíble. Va todo tan rápido… Hace dos años y medio que terminaba la universidad y ahora estoy aquí, en el último torneo de la temporada, cerrando un año perfecto».
El cierre de año natural en este segundo torneo de la temporada 2026 también ha sido perfecto para Si Woo Kim, quien pese a su bogey final se hace con una de las tres plazas para el Open Championship de Royal Birkdale que repartía el torneo, para el sudafricano Michael Hollick (-12), que consigue la segunda, y por supuesto, para el australiano Adam Scott (-11), que se hace con la tercera y última y sigue lanzado en busca de sus 100 participaciones consecutivas en majors, algo que sólo ha logrado Jack Nicklaus (por ahora lleva 96 seguidas, 98 en total).
Eso sí, Scott dejó con la miel en los labios al español Josele Ballester (-10), que no tuvo su mejor día en Royal Melbourne, pero que aún así gozó de un ‘match-ball’ para haberse quedado él con el billete al British. Con 15 pares y un bogey en los 16 primeros hoyos de su última ronda, las cosas se le habían puesto cuesta arriba al castellonense, que no lograba dejarse opciones claras de birdie y pateaba siempre desde lejos. Su primer y único acierto del día llegó en el 17, pero no lograr el eagle le dejaba con pie y medio fuera del Open.
Necesitaba el español un birdie en el 18, donde su segundo golpe no fue especialmente precisó y se dejó un putt de unos 20 metros. No pudo embocarlo y con el premio gordo ya perdido, tampoco acertó su segundo putt, cerrando el día con otro bogey para una vuelta de 72 golpes que le retrasó hasta la sexta plaza, empatado con Daniel Hillier (-10). Un gran resultado en cualquier caso para Josele, que no se baja del top 10 en sus tres últimas apariciones y que deja claro que puede competir tanto en campos para pegadores como en recorridos más técnicos.
Rafa Cabrera Bello (-5) y Rocco Repetto (-5), con 70 y 68 golpes este domingo, terminaron empatados en la 23ª posición. Sebastián García (PAR) cayó al puesto 51º con una ronda de 75 golpes. Mientras que Quim Vidal (+2), con 73 golpes, fue 59º empatado. Todos muy lejos del gran triunfador de la semana, Rasmus Neergaard-Petersen, a quien un domingo con 70 golpes, uno bajo par, ha coronado como nuevo campeón del abierto de Australia, con pasaporte hacia el Masters.



