
Thomas Bjorn (-20) ha ganado el Omega European Masters. Un 62 dominical suele ser letal…
Y esos son los golpes que ha sumado hoy el hierático Bjorn. Nadie ha podido siquiera acercarse a un conato de réplica. Una apisonadora: suma su tercer triunfo en 2011 y su segundo consecutivo tras levantar el puño también en Gleneagles el pasado domingo.
Así que si atendemos al momento puntual de forma e inspiración es muy probable que el danés sea hoy el mejor jugador del mundo. O quizá convenga afinar y concretar aún más: a día de hoy nadie las deja tan cerca de cien metros hacia abajo. Esas distancias donde el swing no suele ser completo y uno depende más de su instinto, de su toque, de una milimétrica lectura del terreno y perfecta adaptación al medio geográfico puro y duro.
Y por si fuera poco, el Gran Danés abruma también en los greenes cuando más falta le hace. Por ejemplo hoy, en el hoyo 15, donde sacaba un eagle redondo desde unos cinco metros y sentenciaba prácticamente el torneo.
Es muy probable que la vuelta de Bjorn (nueve birdies, un eagle y dos bogeys…) no hubiera encontrado respuesta de cualquier manera, pero no es menos cierto que el partido estelar ha decepcionado profundamente. Y eso que Rory McIlroy (-15) comenzaba con dos birdies consecutivos… Pero el norirlandés se ha ido apagando y Lee Westwood (-14) tampoco ha terminado nunca de arrancar. Tibio, tibio. El mismo Donaldson (-15), que parecía poco menos que un invitado de piedra, ha terminado por igualarles al final. Cuándo aprenderemos que las matemáticas no existen en golf…
Por momentos pareció que era Martin Kaymer el top-ten mundial que iba a cazar la presa, con un deslumbrante parcial de 30 golpes por los nueve primeros: dos eagles y dos birdies en este tramo. Pero justo en el meridiano de su jornada dejó de carburar el putter y ahí se quedó su ataque.
Con 40 años cumplidos el pasado mes de febrero, Bjorn va camino de completar su mejor temporada como profesional. Nunca antes había cosechado tres victorias en una misma temporada. Y en cuanto a ganancias, se acerca ya a la suma que se embolsó en 2005, hasta hoy su año más fructífero. Sonreía hoy mismo cuando se le preguntaba por esa larga carrera hacia el equipo europeo de la Ryder que tan bien ha comenzado… "El camino es muy largo", ha dicho, pero no cabe duda de que nunca está demás pegar primero. Con la frialdad que gasta el danés en el campo, seguro que Olazábal firmaba hoy mismo tener al mejor Bjorn.
La Armada ha dejado en buen lugar una vez más su 'strong pedigree' en Suiza, tal y como denominaba el European Tour a la trayectoria histórica de los nuestros en esta cita. Es cierto que ninguno ha rondado de verdad la victoria, pero el concurso final de Cañizares y Jiménez ha sido sobresaliente, ambos metidos en el top-ten.
Alejandro Cañizares (-13), en efecto, se ha metido finalmente entre los diez primeros después de entregar el segundo mejor resultado del día, un magnífico 64. Este registro es algo más que un alivio para el español, puesto que ahora va a encarar la recta final del año con un margen de seguridad que antes no tenía, respecto al objetivo de amarrar la tarjeta de 2012. Su vuelta de hoy, además, ha sido una auténtica locura. Se diría que es casi imposible hacer siete menos en el día si sólo cazas nueve greenes, pero eso es exactamente lo que ha ocurrido. ¿Cómo puede ser? Pues recuperando una vez más como los ángeles (8/9) y pateando como un dios (22 putts). Y si la cosa se ponía fea, también valía embocar para birdie desde fuera, como ha hecho en el 17 con un chip de lujo…
A ver, hay que puntualizar que los greenes de Crans tienen forma todos ellos de flan, de tal manera que algunos tiros más que decentes a veces se quedan al borde de green, pues terminan rodando hasta el límite. De este modo, las recuperaciones no son siempre muy complicadas. Pero aún así, hay que hacerlas…
Miguel Ángel Jiménez (-13) también ha dado lecciones en este sentido. Ha completado 23 de 25 recuperaciones posibles en toda la semana. Una auténtica burrada. De hecho, el español sólo ha fallado en dos hoyos de los 72 completados. Aquel doble bogey en el hoyo 7 del jueves y un bogey más en el hoyo 13 el viernes. El fin de semana lo ha trajinado sin borrón alguno en su tarjeta.
Gonzalo Fernández Castaño (-9) se marcha de tierras suizas con un sabor agridulce. Ese 71 final ha tenido que escocer, porque realmente llegaba al último día muy bien colocado. Pero vista su situación desde un plano cenital, digamos que el motor ya está en marcha. Se marcha con un 18º puesto después del 23º de hace dos semanas… Parece cuestión de tiempo ahora que la espalda no muestra fisuras. Pablo Larrazábal (-3) también finalizaba con una vuelta de par.


