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Crónica del turno matutino de juego de la primera jornada del BMW PGA Championship

Bendita Rorylandia, que nunca nos falte

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Rory McIlroy durante la primera jornada del BMW PGA Championship 2024. © Golffile | Andy Crooke
Rory McIlroy durante la primera jornada del BMW PGA Championship 2024. © Golffile | Andy Crooke

La primera jornada del BMW PGA Championship transcurre agitada en Wentworth, dicho en el mejor de los sentidos, así que el torneo ya se ha puesto como para chuparse los dedos. Todavía quedan muchos partidos en el campo (los últimos en salir lo han hecho pasadas las tres de la tarde, horario peninsular español), pero ya hay mucho que contar y señalar.

Por ejemplo, que el líder provisional, con la tarjeta ya firmada, es Niklas Norgaard (-6), nada que por otro lado sorprenda demasiado, pues por algo el danés ocupa la octava posición de la Race to Dubai en la temporada en la que ha dado un decidido salto a la primera línea del golf de alta competición. Pero es que a un golpe del nórdico se sitúa ya un paquete de jugadores de lo más interesante. Seguro que varios de ellos estarán luchando por el triunfo en los últimos nueve hoyos del domingo. Por un lado están Ugo Coussaud (-5) y Victor Perez (-5), fiel reflejo del gozoso momento del golf francés en 2024. Por otro, tenemos a Rory McIlroy (-5), Shane Lowry (-5), Robert MacIntyre (-5) y Matteo Manassero (-5). Si estos no son claros candidatos, ¿quiénes lo son?

De momento, nos vamos a quedar con McIlroy y el alucinante paseo que nos ha dado por Rorylandia, el incierto lugar donde casi todo puede ocurrir, pero mucho más bueno que malo. Este reino mágico y virtual se nos ha mostrado en su máxima expresión en el hoyo 12, por supuesto. En este par 5 del recorrido Oeste de Wentworth Rory atizaba un drivazo de salida de más de trescientos metros al centro de la calle, algo que por otro lado no es raro que ocurra en Rorylandia. A continuación, se dejaba una gran opción de eagle de apenas dos metros, con la particularidad de que, inmediatamente después de pegarle a la bola con su hierro (sería el 8 seguramente), la cabeza del palo se desprendía y salía volando unos sesenta metros hacia adelante, para estupor de propios y extraños, pero sobre todo del jugador. Esto sólo pasa en Rorylandia: golpazo de vértigo y palo destartalado, ocurriendo todo en la misma milésima de segundo…

En fin, antes ya había estado muy cerca de embocar para eagle en el hoyo 4, par 5, con un aprochito certero desde el semi rough. También había fallado un putt de medio metro, no tenía más, para salvar el par en el hoyo 7. Luego, en el 13, enchufaría un purazo delicioso desde unos doce metros… Y todavía quedaba el remate del 18, el último par 5 del campo, para completar la visita. Allí, con la bola perfectamente situada en el centro de la calle, la mandaba fuera de límites, por la derecha, con el segundo tiro. Minutos más tarde, a punto estaba de salvar el par embocando con un chip pleno de puntería, pero la bola pegaba en la bandera y se quedaba dada para bogey… Bendita Rorylandia.

En el momento de escribir esta crónica provisional sólo dos jugadores españoles habían finalizado la vuelta y ninguno de ellos aparece en la zona caliente de la tabla: Nacho Elvira (PAR) y Jorge Campillo (+1).

Resultados en directo del BMW PGA Championship