
Álvaro Quirós fue el último vencedor de un gran torneo de golf profesional en el Real Club de Golf de Sevilla, el Open de España de 2010…
No se le da nada mal este campo. También sobre él cantó victoria por primera vez como profesional en un torneo del Peugeot Tour.
Pero este año 2012 no le van bien las cosas. Y no, esta vez no se trata de esa lectura pesimista (o excesivamente realista) tan habitual en el jugador de Guadiaro. Buena prueba de ello es su jornada de trabajo de hoy. Se plantaba en el Real Club de Sevilla a las 7,30 de la mañana. Un poquito de calentamiento y de práctica y luego a jugar 18 hoyos. Comida, y a practicar de nuevo. Hasta aquí tampoco es que se trate de algo demasiado anormal… Pero la cuestión es que por la tarde ha estado sobre el putting green casi tres horas. Al filo de las ocho de la tarde se marchaba al hotel.
En principio tampoco parece demasiado aconsejable, la verdad, semejante paliza con el putter en plena semana de torneo. Al menos así suelen señalarlo los especialistas. Pero como nos explicaba Pepín Rivero, su entrenador, “de vez en cuando no está de más castigarse de esta manera”. En el fondo es un mensaje que uno se lanza a sí mismo: esto no va a poder conmigo.
El divorcio entre Quirós y su putter no es de ahora. Así lleva todo el año. Hoy, de hecho, ha dedicado parte de esas tres horas a ‘milimetrar’ todos y cada uno de sus movimientos con la ayuda de un programa informático y su correspondiente despliegue tecnológico. Mide, incluso, la fuerza con la que se presiona el grip. De locos.


