
Prolegómenos de la 86ª edición del Open de España, que además va a colgarse este año la etiqueta de Centenario, puesto que su primera edición se jugó en 1912…
Por si fuera poco, el circuito europeo cumple cuarenta años, coincidiendo además con que la primera victoria de dicho circuito la consiguió un jugador español, Antonio Garrido, el 15 de abril de 1972, precisamente jugando el Open de España en Pals (Girona).
No se puede rizar más el rizo. O quizá sí… Porque resulta que en el Real de Sevilla se encuentra esta semana Nacho Garrido, hijo de Antonio, que justo vino al mundo un mes antes de que su padre ganara aquel torneo. Nacho ya estuvo a punto de ganar en Sevilla un Open de España hace cuatro años, llegando a disputar el desempate ante Peter Lawrie, ganador final.
Todo tipo de efemérides y paradas históricas que, por supuesto, apenas afectan a Garrido Junior. “no creo que esta semana llegue siquiera a pensar en lo que ocurrió hace cuarenta años… Yo creo que los deportistas nos centramos mucho más en el día a día”, señala sonriendo.
Nacho ha superado unas enconadas molestias físicas en un costado. Un agudo dolor que apenas le dejó terminar en Malasia hace tres semanas, y que volvieron a reproducirse una semana después en China.
La vuelta dominical en Malasia fue de locura. Fue el sábado cuando aparecieron esas molestias (81 golpes), pero es que el domingo entregó una tarjeta dantesca de 89 golpes. Aquel día llegó a utilizar el hierro 8 desde el tee hasta el green…
Por otro lado, y centrándonos en el escenario de esta semana, en el Real todo el mundo anda loco con las condiciones metrorológicas. El viento, que lo revuelve todo, no ayuda a precisar las previsiones, así que las nubes vienen y van y nadie tiene claro, ni siquiera el experto del circuito europeo, de cuándo y cómo van a descargar…


