
-El error de Francesco Molinari en un putt de un metro para birdie en el hoyo 14 nos confirmaba cómo y por qué este jugador no había ganado más torneos hasta la fecha. O eso creíamos… En ese momento vimos a Westwood más ganador que nunca, pero el italiano nos ha tapado la boca esta mañana a más de uno…
-Francesco, más 'cento percento' que nunca. Al ciento por ciento: uno de los más seguros desde el tee (ha cogido casi el ochenta por ciento de las calles, 8º en esta estadística esta semana), abrumador con los hierros a la hora de dejarla cerca del hoyo y, al fin, jugador diez en los greenes: CIEN putts ha sumado en cuatro vueltas. Terrorífico. CIEN ha sido su número en China. 'Cento percento'.
-El mayor defecto del menor de los Molinari en los greenes se detectaba en esos putts cortos (entre medio metro y metro y medio de distancia). Se le ha visto fallar decenas de ellos, pero no esta semana.. Nos da la sensación de que en este HSBC los ha tirado más valiente: el putter pasaba y la bola salía firme rumbo al hoyo. Antes daba la sensación de retener más el palo justo en el momento del impacto.
-La comparación puede resultar algo burda y oportunista, pero no podemos resistirnos: este World Golf Championship ha sido algo así como la Liga Española de fútbol, con dos 'equipos' jugando en un nivel y el resto luchando por detrás. La diferencia entre Molinari y Westwood con el tercer puesto (Ramsay y Donald) ha sido tan sonrojante como la ventaja de Barcelona y Madrid en la campaña 2009-2010.
-Hay que dar credibilidad a nuestro querido amigo Stan Awtrey. Al final, 'ha metido' a Ramsay en tercera posición, a Van Zyl como 13º y a Pablo Martín 16º. Además, Miyamoto (34º) ha entregado hoy la mejor tarjeta del día (66 golpes). El resto de sus apuestas 'outsiders': Ikeda (30º), Kim (41º) y Fujita (46º).
-En el Olimpo del Deporte encontramos un denominador común entre los más grandes: son atletas capaces de mejorar su nivel de prestaciones en momentos de máxima tensión. No sólo lo mantienen, sino que incluso lo mejoran. Michael Jordan y Rafael Nadal son dos buenos ejemplos. Y Tiger Woods era el paradigma. Hoy no. Hoy Tiger no consigue carburar del mismo modo cuando aprietan las pulsaciones. Es lo único que le falta. Imposible descifrar si resulta algo preocupante a estas alturas. Aparentemente, desde luego, no lo parece… Sólo aparentemente.
-Lee Westwood ha jugado sus últimos 43 hoyos del torneo sin cometer un error lo suficientemente grave como para firmar un bogey. ¿Le damos ya credibilidad y peso a su Número 1?
-Álvaro Quirós acostumbra a salir de cada torneo como el pegador más largo. Ya saben que dicha estadística se mide sólo en un par de hoyos por vuelta, normalmente pares 5. Pues bien, en el Sheshan International Golf Club el de Guadiaro ha sido 'sólo' el segundo pegador más largo. ¿Saben quién ha sido el primero? Un tal Woods, Tiger Woods. Ya se lo decía el propio Tiger a un buen amigo suyo durante la Ryder, mientras sonreía: "es sencillo, cuando pegas a la bola con el punto dulce suele ir más larga…".
-Dejamos para el final, a modo de colofón, a Pablo Martín. Las conclusiones acerca de su juego y posibilidades sólo pueden ser positivas. Hasta el final ha luchado por una plaza en el top-ten. Evidentemente, él ya es un jugador que debe apuntar con ambición a meterse entre los cincuenta primeros del mundo.
-Pablo ha firmado esta semana tres dobles bogeys. Y los quince jugadores que le preceden en la clasificación han sumado seis dobles bogeys en total. Seis dobles bogeys en sesenta rondas de golf. Realmente parece un razonamiento de perogrullo: precisamente porque no han hecho muchos dobles bogeys, esos jugadores (entre los que contamos a casi una decena en el top-20 del mundo…) han acabado arriba. Es cierto. Pero hay otra lectura más aleccionadora…
-Hay dobles bogeys que pueden ser hasta buenos, según el hoyo y la situación… Y recordamos uno en especial: cuando Martín se fue al agua en el hoyo 7 del domingo en Portugal, jugando en el partido estelar, realmente salvó un buen doble bogey con un putt de dos o tres metros. En aquella situación, cuando el dropaje sólo podía hacerse desde el mismo tee de salida, jugándose el par 4 más largo y complicado del campo, Pablo realmente mantuvo la serenidad y sangre fría. Pero al nivel de estos jugones, un doble bogey significa muchas veces que a un error, más o menos garrafal, ha seguido otro error, y luego otro… Defender con uñas y dientes un resultado de bogey en cualquiera de los 72 hoyos es, muchas veces, la diferencia entre el ganador y el perdedor.


