
El golf español está de enhorabuena. José María Olazábal (+4), que ya venía apuntando algo más que detalles, hoy ha entregado la que hasta el momento es la única tarjeta bajo par de la cuarta jornada del Andalucía Masters…
Estos 70 golpes, que perfectamente pueden llevarle al top-ten al final del día, tienen un significado mucho más profundo que el mero hecho deportivo. “Sabía que corría un riesgo en estas dos semanas de competición”, explica Olazábal, “porque unos resultados muy malos, o quedarme sin pasar el corte, hubieran afectado mucho a la confianza y al espíritu de sacrificio que hace falta para luchar contra los problemas físicos que sufro. Era un riesgo, pero no podía posponerlo. Hoy esta vuelta de golf ha sido estupenda. Jugar bajo par con estas condiciones de viento, que son durísimas, es para estar más que satisfecho”.
Sergio Gómez, su mánager-amigo-mano-derecha, nos comentaba el pasado jueves que lo más importante ahora mismo es que Chema se lo pase bien en el campo, que disfrute de verdad de la competición y del golf. Objetivo cumplido. “Ahora mismo lo que menos me preocupa es el puesto en el que acabe, lo importante es que he vuelto a sentir cosas que no sentía hace mucho tiempo en un campo de golf. ¿Qué cosas? El ‘feeling’ alrededor de green, sentir como pasa el palo, sentir el control en algunos golpes… Sentir que podia hacer resultado”, puntualiza el jugador.
Así es, porque nunca debemos olvidarnos de que José María Olazábal Manterola es por encima de todo un ganador, una bestia de la competición. Puedes luchar con ánimo y disciplina contra una enfermedad que te impide jugar al golf y entrenarte como a ti te gusta: duro y sin concesiones. Pero en según qué momento de tu carrera, cuando ya has librado mil batallas, cuando en realidad ya has cumplido mil sueños y satisfecho cientos de ambiciones legítimas, también necesitas un guiño, una caricia que te ayude a repetirte que sí, que merece la pena intentarlo de nuevo.
Ahora va a parar. Vuelve a casa y en principio no va a competir más en lo que resta de año. Afronta una nueva prueba de fuego: someterse este invierno a un exigente y concienzudo plan de entrenamiento físico y ver si su cuerpo responde, si le deja trabajar en condiciones.


