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Victoria de Louis Oosthuizen en el Alfred Dunhill Championship

Oosthuizen al fin derriba el muro al decimoquinto intento

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Louis Oosthuizen. © DP World Tour
Louis Oosthuizen. © DP World Tour

Louis Oosthuizen (-18) ya tiene su Alfred Dunhill Championship, uno de los pocos torneos del DP World Tour que se juegan en tierras sudafricanas, su tierra, que no tenía en el palmarés. Digamos que el decimoquinto intento ha sido el bueno, puesto que Oosthuizen ya jugaba este torneo con veinte añitos de edad, como neoprofesional, antes incluso de que el Leopard Creek Country Club (Malelane, Sudáfrica) se convirtiera en su sede fija, lo que comenzó a suceder allá por el año 2004. Fue segundo en 2005 y 2014 y venía de ser séptimo el año pasado, así que no era la primera vez que lo rondaba.

Pero en esta ocasión, al fin, ha sido capaz de pegar el golpe sobre la mesa justo cuando más decisivo es hacerlo, con tres birdies consecutivos en los hoyos 13, 14 y 15 y una tarjeta final de 69 golpes. Tal demarraje le procuraba una renta cómoda, aunque ni por esas iba a ser sencillo para Louis. Un bogey tontorrón en el 17 y una bola al agua desde el tee en el 18, último par 5 del recorrido, todavía lo ponían en una situación delicada. Seamos claros: en esta encrucijada, justo cuando Oosthuizen abría la puerta, su principal rival, Charl Schwartzel (-16), no iba a a estar ni mucho menos brillante, ni siquiera acertado. De alguna manera se reflejaba en ambos lo que ha sido su carrera: los dos son extraordinarios jugadores, pero les cuesta más de la cuenta cerrar los torneos, y eso que han ganado más que la mayoría, incluyendo un Grande para cada uno.

Finalmente, Oosthuizen salvaba un gran par en ese 18, enchufando un putt largo, y cerraba las puertas definitivamente a su compatriota y amigo, que bien podía haber apretado más la soga, pegando de dos a green desde el centro del fairway. Sin embargo, a punto estaba de irse al agua con ese segundo tiro y perdía así la oportunidad de sumar un quinto triunfo en este campo y en este torneo. Él es el Rey de Leopard Creek, qué duda cabe, porque además de las cuatro victorias atesora ya cinco segundos puestos, incluyendo el de esta semana, pero hoy no le tocaba a él.

Junto a ellos, en el partido estelar de esta accidentada jornada partida en dos y finiquitada en lunes por culpa del agua y las tormentas eléctricas, Christiaan Bezuidenhout (-14) se conformaba con un notable tercer puesto en solitario, después eso sí de haber llegado a acercarse seriamente, ya que al paso por el hoyo 9 se situaba a dos golpes de la cabeza, siendo el que mejor estaba lidiando el aguacero con el que se reanudaba el juego esta mañana y que luego afortunadamente iba remitiendo. Nada que no se sepa: al golf sudafricano no hay quien le tosa en su tierra.

Resultados finales del Alfred Dunhill Championship