
Por si quedaba alguna duda, ya ha quedado confirmado: la ‘cúpula’ del equipo europeo de la Ryder está siguiendo muy de cerca a Eugenio López Chacarra. Si la semana pasada, en Bélgica, jugó en el partido de Francesco Molinari, uno de los lugartenientes del capitán, Luke Donald, esta semana en Austria jugará las dos primeras rondas junto al mismísimo capitán, Donald, presente en la cita. El tercer jugador del grupo será el joven francés Martin Couvra, que también jugó junto a Chacarra y Molinari en Bélgica.
Más claro no puede estar y tiene toda la lógica del mundo. Al fin y al cabo, la irrupción del español en el circuito europeo en la presente temporada ha sido mayúscula, teniendo en cuenta que no tenía categoría alguna y fue capaz de ganar en la India en su segunda aparición del año en el circuito, gracias a una invitación. Al margen de su participación en el PGA Championship, donde no pudo meterse en el fin de semana, hay que señalar que ha pasado todos los cortes muy sobrado y su peor resultado ha sido el 31º de la semana pasada en el Soudal Open, hasta el punto que le han bastado sólo seis torneos para situarse 15º en la Race to Dubai y, por tanto, con todas las opciones intactas de obtener la tarjeta del PGA Tour para el año 2026, que sin duda es ahora mismo uno de sus principales objetivos.
Al igual que la semana pasada en Amberes, los muchachos del circuito europeo van a jugar esta semana otro campo más bien corto, el Gut Altentann Golf Club (no llega a los 6.400 metros), y eso que se ha alargado bastante respecto al que se jugó en los años noventa (este campo acogió las tres primeras ediciones del Abierto austriaco y luego no había vuelto a ser sede del mismo). El campo es una colección de postales, una belleza, aunque coinciden la mayoría de los presentes en que la parte más destacada y retadora del recorrido es el último tercio del mismo, donde el diseño se luce mucho más, es más desafiante, y se concentran numerosos e interesantes obstáculos de agua.
El campo está muy pesado, pues ha caído mucha agua en los últimos días y va a seguir cayendo seguramente hasta el fin de semana, así que se juega muy ancho y también facilita los segundos tiros a unos greenes receptivos. En todo caso, el hecho de ser un par 70 (hay dos pares 5 reconvertidos en largos pares 4 para el torneo, hoyos 6 y 12), ayudará a que no se disparen los resultados por debajo del par, además de ese desafiante tramo final que va del hoyo 12 al 18, donde pueden darse cambios abruptos e interesantes en la tabla el domingo por la tarde.


