
José Manuel Lara (-2) ha disfrutado hoy en El Saler. Una excelente vuelta en un campo que está picando lo suyo, con unos greenes muy duros en los que es muy complicado parar la bola.
Un feliz reencuentro, porque aunque Lara es valenciano, no frecuenta demasiado este recorrido. “Habré venido unas diez o doce veces en los últimos quince años”, puntualiza.
Sin embargo, todavía se emociona en este lugar, porque está ligado a sus inicios en el golf. Por ejemplo, estuvo en El Saler cuando era un renacuajo viendo ganar a Bernhard Langer en los ochenta. Pero fue otro encuentro y otra historia la que lleva guardada como oro en paño en la cabeza y en el corazón. Hace casi 17 años, a finales de abril de 1996, se disputaba en El Saler un Turespaña Masters, torneo del circuito europeo que terminaría ganando Diego Borrego. Lara era entonces un joven jugador (no había cumplido los 19 años) de impecable trayectoria amateur que se había colado en un field de lujo. Andaba por el campo emocionado, tratando de disfrutar cada minuto de la experiencia. Y, por supuesto, abriendo bien los ojos en la calle de prácticas a ver si aparecía un tal Severiano… Se hartó de verlo y hasta pudo hablar con él. No podía pedir más. ¿O sí?
Un día fue el propio Seve quien se acercó a él mientras practicaba. El cántabro fue directo al grano:
-Oye, ¿qué necesitas tú de material? ¿Tienes problemas con las bolas, guantes, zapatos…?
Y se lo llevó al camión de Titleist, donde puso a todo el mundo firme para que se atendieran desde aquel momento en adelante las necesidades de un amateur que no nadaba en la abundancia, precisamente.
Lara ya había recordado aquel suceso precisamente hace dos años, cuando Seve nos dejó. Y hoy recreaba de nuevo la escena para Tengolf visiblemente emocionado.


