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Crónica de la jornada final del Bapco Energies Bahrain Championship

Pablo se queda a metro y medio de la décima

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Laurie Canter. @ DP World Tour
Laurie Canter. @ DP World Tour

Laurie Canter (-14) ha ganado el Bapco Energies Bahrain Championship después de firmar un 69 en la ronda dominical y de derrotar a Pablo Larrazábal (-14, hoy vuelta de 70) y Daniel Brown (-14, hoy vuelta de 70) en el primer hoyo de desempate con un birdie. El jugador español ha luchado hasta el último suspiro por su décima victoria en el DP World Tour, pero esta vez no ha podido poner el broche cuando aparentemente se había procurado una excelente oportunidad, llegando al hoyo 72 del torneo como líder en solitario.

Y ese hoyo 72 de Pablo resume, en su doloroso desenlace, la historia de su ronda final, porque el barcelonés sumaba tres putts, hacía bogey, y metía en la ecuación a Canter y Brown, que ya habían terminado de jugar. El putter, el dichoso putter.

Porque Larrazábal ha jugado hoy una fantástica vuelta final de tee a green, con un control casi absoluto del juego medio y largo, pero sin ángel alguno en los greenes. Y algo de esto, de ángel, hay que tener normalmente para ganar cuando se agarra el estoque. Se había dejado muchas y muy buenas opciones por el camino y a pesar de ello todavía se subía al tee del 18 con una ventaja muy bien trabajada y calculada. Una vez ponía la bola en calle en ese último hoyo realmente estaba tocando ya su décimo trofeo con la punta de los dedos, pero un wedge no demasiado fino y los citados tres putts finales, lo mandaban cruentamente a un desempate con los dos ingleses. Tenía ahí la décima, a metro y medio (quizá metro ochenta) de distancia, pero su segundo putt en ese hoyo 72 se iba por el lado bajo.

Luego, enviaba su bola al agua desde el tee en el primer y único hoyo de play off y, aunque pegaba un tirazo después de dropar y todavía se dejaba una franca oportunidad de salvar el par en ese par 4, un tirazo de Canter desde el centro de la calle daba carpetazo al asunto.

Cada uno tendrá sus miserias que contar, pero unos más y otros menos. Canter, por ejemplo, también ha fallado algunos putts cortos a lo largo y ancho de esta última vuelta, pero no han sido tantos como los de Pablo, ni por asomo y, además, sacaba adelante un eagle-bonus en el goyo 6 enchufándola desde fuera de green en este par 4 corto, cuando estaba a unos 25 metros del hoyo, con un magnífico chip, eso sí. Brown, sin embargo, casi no ha podido hacer hoy una menos, lo que sin duda es toda una habilidad, así que habrá que seguir teniendo en cuenta a este inglés, que no deja de crecer. Quizá por ello escueza todavía más ese final desangelado del español, que una vez estaba demostrando lo fiable que es cuando arranca un domingo en los últimos partidos.

Tampoco se han quedado lejos de entrar en ese desempate David Puig (-13) e Iván Cantero (-13). El primero, que había salido a jugar dos horas y cuarto antes que el partido estelar, entregaba el mejor resultado del día, una extraordinaria tarjeta de 64 golpes. Desde el momento en que terminó (con bogey en el 16 y birdies en 17 y 18) se intuía que su acumulado final no iba a llegarle para luchar de verdad por el triunfo, pero lo cierto es que no se quedaba tan lejos. El asturiano, por su parte, andará dándose cabezazos por las esquinas, porque en realidad un bogey postrero en el 18 lo sacaba del play off, aunque probablemente él, en ese momento, pensara con toda la lógica del mundo que le hacía falta un birdie más. Gran torneo, en todo caso, el de estos dos españoles, llamados a muchas y variadas tardes de gloria.

Hasta Jorge Campillo (-11) pareció meterse en la lucha por el triunfo con un parcial tempranero de tres menos, pero una vez más un tropiezo en uno de los últimos pares 5 de la ronda, igual que el sábado, lo sacaba de la pelea. En realidad, este domingo de Baréin ha sido apoteósico, si nos atenemos a las alternativas y emociones que se han vivido durante toda la jornada, con más de una docena de legítimos aspirantes a la victoria cuando la ronda del partido estelar ya había superado el meridiano. Unos entraban y otros salían, pero luego se reenganchaban, el viento picaba lo justo, el ritmo de juego era vivo… El golf, de esta manera, es una de las mejores y más agradecidas experiencias para el aficionado.

Larrazábal se queda con nueve triunfos, de acuerdo. Y va a andar escocido un tiempo. Pero a la larga, cuando anda ya cerca de cumplir los 42, no ha hecho otra cosa en Baréin más que reafirmar que su juego, carisma y habilidades todavía están para dar muchos sustos.

Resultados finales del Bapco Energies Bahrain Championship