– Patrick Reed (-16) ha ganado con autoridad el Qatar Masters, con una tarjeta final de 70 golpes, más que suficiente para imponerse con dos golpes de ventaja sobre su inmediato perseguidor, Calum Hill (-14). Primero, segundo (cayendo en un play off) y primero. Esta es la serie de las tres últimas semanas del texano en Dubai, Baréin y Catar. Incontestable. Con este triunfo ya ha conseguido virtualmente la tarjeta del PGA Tour para 2027 a través del circuito europeo. Dicho de otro modo: aunque fallara todos los cortes y no volviera a sumar ni un solo punto más en la Race to Dubai en todo el año, lo normal es que cogiera igualmente una de las diez cartas del PGA Tour que se repartirán en noviembre, ateniéndonos a lo que hizo falta en 2025 para conquistar este objetivo.
Sería interesante saber qué se ha dicho a sí mismo Reed en el tramo a pie de unos 150 metros que separa el green del hoyo 9 del tee del hoyo 10 en el Doha Golf Club…
Por la primera mitad del recorrido catarí había dado algunas facilidades. Le había echado pimienta al torneo con errores inesperados, tratándose de él: perdonaba el birdie en el hoyo 1, fallaba un putt más bien corto de par en el 2, otro todavía más corto en el 6 y tampoco enchufaba ningún putt de media distancia, una de sus especialidades en estos greenes rápidos. Quizá se dijera algo parecido a esto saliendo del green del 9: “hasta aquí ha llegado la broma”. Por supuesto, es sólo una manera de hablar. Pero el caso es que a partir de ese momento su juego ya no iba a dar ninguna opción a nadie. Tipos como Reed, que es a donde queríamos llegar, sí consiguen elevar el nivel de su juego cuando la tensión comienza a apretar de verdad, en los últimos nueve del domingo. El estadounidense sumaba 33 golpes por la segunda mitad del campo y sólo dos de ellos, poniéndonos estupendos, fueron más o menos defectuosos. La salida en el hoyo 13, par 3, donde un pequeño error de cálculo le llevaba al bunker trasero; y un aprochito en el 16, donde rizaba el rizo y se quedaba algo corto, teniendo en cuenta que en esa posición él seguramente la deja a menos de dos metros del hoyo en 99 de cada cien intentos… Y pare usted de contar. A los otros 31 golpes podemos categorizarlos de la siguiente manera: fueron excelentes, muy buenos, buenos sin más o sencillamente prácticos (esto es: justo lo que tocaba hacer en ese momento). Un jugador de golf de alto nivel que domina el juego del golf con maestría: sobresaliente en estrategia, impecable lectura de las condiciones, del rough, de los greenes, buena lectura también del torneo, de lo que hace falta en cada momento… No crean, no puede decirse lo mismo de todos los profesionales de primer nivel. Es muy bueno y además tiene mucho oficio. Está muy trabajado y tiene tantas horas de vuelo como el que más.
Reed sentía que necesitaba un cambio de marcha en su carrera, se marchaba de LIV Golf e inmediatamente los resultados han corroborado el acierto de su decisión. Puede que ni ganando cada semana en el DP World Tour haga la misma caja que en la liga saudí, pero que le quiten lo bailao estas tres semanas en el desierto de Oriente Medio…
– Mientras el texano no terminaba de arrancar con los tres birdies que firmaba en los hoyos 10, 11 y 14, tampoco terminaba de conformarse en verdadero pelotón de firmes candidatos. Oliver Lindell (-12) alcanzaba el liderato y hasta llegaba a apuntalarlo con dos golpes de ventaja, pero enseguida se le pinchaba el invento con bogeys en los hoyos 12 y 13 y un doble bogey en el 15; Jacob Skov Olesen, compañero de Reed en el partido estelar, amagaba, pero no pegaba; Calum Hill (-14) y Johannes Veerman (-13) se marcaban unas remontadas muy serias por los segundos nueve, pero venían desde muy lejos; Daniel Hillier (-8) casi había dimitido en los primeros compases de la ronda… ¿Y Ángel Ayora (-12)?
– El joven español arrancaba con birdie en el hoyo 1, pero enseguida se iba a salir de la ecuación con bogeys en los hoyos 2 y 3 tras errar putts más bien cortos y ya nunca iba de verdad a arrimarse. Nunca terminó de irse, es cierto, pero tampoco terminaba de postularse como una clara alternativa o de encadenar acciones decisivas que de verdad lo dispararan. Todavía hubiera podido luchar por un excelente segundo puesto, eso sí, sobre todo después de firmar un birdie estratosférico en el hoyo 15, el más complicado del campo, pero…
– Al joven andaluz le quedan todavía por dar algunos pasos a la hora de afilar el instinto competitivo. Nada que por otro lado resulte anómalo o extraño. Ha dado la cara el sábado y el domingo en los últimos partidos del torneo, pero para ganar normalmente hace falta algo más. Un algo más que normalmente tiene que ver con salvar con mayor solvencia los momentos delicados y, sobre todo, con exprimir hasta la última gota los buenos. El asunto no tiene más misterio. Sea como sea, vuelve a asomarse y a reclamar toda la atención. Ni siquiera sería justo concluir, seamos serios, que Ángel se esté cocinando a fuego lento. Sólo hay que tener un poco más de paciencia (comenzando por él, seguramente).



