
Los críos alucinan con las bolsas gigantes que portan los caddies a sus espaldas. Son cofres repletos de tesoros. Es la hora del recreo. Caos absoluto. Un caos divertido. Los profesionales de golf se mezclan con niños que acaban de salir de la clase de matemáticas. Tardan menos en devorar la comida de sus tupper que Red Bull en hacer un pit stop. Es pura felicidad. Les encantan las gafas de sol y hacerse fotos con todos. Parecen influencers. Estos sí que deberían ser influencers porque su alegría es contagiosa.
Resulta que el campo de prácticas del Karen Country Club, campo de Nairobi escenario esta semana del Magical Kenya Open, está situado en un descampado junto al patio de un colegio. Está pegado literalmente. Apenas lo separa el vano de una puerta, sin puerta. Los niños van vestidos con chándal azul. A 100 metros de la clase de matemáticas, un buen puñado de profesionales de golf se está preparando para pelear esta semana por una bolsa de premios de 2.750.000 dólares. El campo de prácticas no tiene buggies con cestas recogiendo las bolas. Es artesanal. Son empleados del club con cubos y sus manos. Esto es África. Es diferente. Es una extraordinario contraste.
Alejandro Molina, caddie argentino veterano curtido en mil batallas, y que ahora lleva la bolsa de su compatriota Andrés Gallegos, no pierde la ocasión para hacer patria. Se hace un vídeo con los niños que no dudan en corear a voz en grito el nombre de Messi. En África se sabe de fútbol.
Las lluvias intensas han condicionado la preparación del torneo. El Karen Country Club es uno de los más antiguos de Kenia. Abrió sus puertas en 1937. Va camino, por tanto, de los 90 años. Es un diseño clásico, no muy largo, con greenes pequeños y su gran defensa es que normalmente están muy duros y son muy movidos. Este año no va a ser así. Como decimos, ha llovido mucho y están receptivos. Por mucho viento que sople, que tampoco es que se espere un vendaval, será una semana de resultados bajos. Raro será que el ganador no se vaya más allá de -20.
La clave es que el campo es corto y, además, está en altura, por lo que la bola vuelta aún más. Es un par 70 con sólo dos pares 5, pero hay dos pares 4 en los que todos llegan de uno, los hoyos 10 y 12, y hay otros dos pares 4 en los que muchos, los más pegadores, también tirarán de uno: hoyos 1 y 8. Incluso en el 4 se podría tirar a green, aunque ahí ya le tocará a cada cual medir si el riesgo merece la pena, ya que la liada puede ser importante en caso de fallar el golpe.
Significa esto que hay mucha opción de birdie ahí fuera. Cierto es que también hay cuatro hoyos con salidas peligrosas. Apunten: 2, 6, 13 y 17. Si no se anda fino desde el tee, el doble bogey aguarda como un león agazapado en la sabana. En cualquier caso, el que vaya recto esta semana, y siempre hay alguien que anda inspirado desde el tee, tendrá la posibilidad de hacer pocas. Después, claro, hay que entender los greenes y pillarle el aire a la hierba alrededor de los greenes para aprochar, probablemente el gran enigma de la semana.
El Karen Country Club vuelve al circuito europeo cinco años después, con la presencia de doce jugadores españoles: Quim Vidal, Rocco Repetto, Alex del Rey, Jorge Campillo, Ángel Ayora, Pablo Larrazábal, Alfredo García Heredia, Ángel Hidalgo, Adri Arnaus, Sebas García, Iván Cantero y Manu Elvira. Las tres ausencias principales son Nacho Elvira, Eugenio Chacarra y Rafa Cabrera Bello. Más allá de los españoles, la noticia es que Patrick Reed ha decidido descansar. El mejor jugador de ranking mundial y único top 100 mundial es el sudafricano Thriston Lawrence. El segundo mejor es el español Ángel Ayora.


