Inicio Grandes Circuitos DP World Tour Un jeroglífico que sólo se resuelve con el paso de los años
Previa de la segunda fase de la Escuela del DP World Tour

Un jeroglífico que sólo se resuelve con el paso de los años

Compartir
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Desert Springs Golf Club, Golf Las Pinaillas, Isla Canela Links, Fontanals Golf Club.
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Desert Springs Golf Club, Golf Las Pinaillas, Isla Canela Links, Fontanals Golf Club.

Esta semana se disputa la segunda fase de la Escuela del DP World Tour, sin duda uno de las citas más dramáticas de la temporada. Un total de 302 jugadores pelearán desde el jueves en cuatro sedes distintas por una plaza en la Final de la Escuela, pero sólo algo menos de un tercio del total lo conseguirá (se reparten normalmente entre 90 y 95 plazas). Las cuatro sedes, todas en territorio español, son Desert Springs Golf Club (Almería), Golf Las Pinaillas (Albacete), Isla Canela Links (Huelva) y Fontanals Golf Club (Girona). En cada una de ellas se repartirán en torno a 23, 24 ó 25 plazas para la Final.

Tenemos a un total de dieciséis jugadores españoles repartidos en estos cuatro puntos. A saber: Albert Boneta (Desert Springs); José Luis Adarraga, Javier Barcos, Quim Vidal, Alejandro Aguilera, Víctor Pastor y Javier Sainz (Isla Canela); Alejandro Cañizares, Joseba Torres, Pablo Alperi y Manuel Ballesteros (Las Pinaillas); Álvaro Quirós, Luis Masaveu, Lucas Vacarisas, Mario Galiano y Borja Virto (Fontanals).

Entre esos 302 jugadores encontramos a muchos ilustres que tratan de recuperar la buena senda, jugadores con una trayectoria ya destacada en el circuito europeo. Bastaría el ejemplo de Quirós y Cañizares, entre los españoles. Pero podemos estar seguros de que también se alinean otros jugadores, no tan conocidos, o incluso absolutamente desconocidos para el gran público, que con el paso del tiempo se convertirán en grandes estrellas. Alguno de ellos, quizá, consiga meterse en la Final. Y puede que la mayoría todavía tenga que esperar su momento. Es la magia de esta cita: un jeroglífico que sólo termina de resolverse con el paso del tiempo.

Hay ganadores de Grandes y jugadores Ryder que también pagaron el peaje. Esta segunda fase es traicionera y, por otro lado, cada jugador lleva sus propios tiempos. Hay quienes maduran muy pronto y otros a los que les cuesta un poco más. Por eso, son numerosos los ejemplos que nos encontramos a lo largo de la historia de supuestos patinazos que en realidad no lo eran. Resulta muy interesante comprobar cuánto les costó a algunos cracks hacerse con un hueco en la élite…

Ahí estaban, por ejemplo, Marcel Siem o Richard Bland terminando en los puestos 34º y 44º en Empordà, segunda fase de la Escuela del año 2000, y por tanto fallando el pase a la Final. En 2001, eso sí, también en Empordà, Siem se sacaba la espina y pasaba a la Final ganando.

En el año 2004, en El Bosque, un pipiolo italiano de nombre Francesco Molinari, y otro español, Gonzalo Fernández Castaño, pasaban justitos a la Final, terminando esta segunda fase en los puestos 24º y 29º. En 2005 hubo otro grupo de ‘escogidos’ que no dio opción a la sorpresa en Empordà: Robert Rock ganaba, Alex Noren terminaba quinto, Martin Kaymer lo hacía en novena posición y Rafa Cabrera Bello el decimotercero, ganándose su puesto en la Final. Dos años más tarde, 2006, también en Empordà, Pablo Larrazábal se clasificaba para la Final con un cuarto puesto que no dejaba lugar a la duda.

Fue curioso un fenómeno que se dio en Sherry Golf cada uno de los cuatro años que fue sede de esta segunda fase de la Escuela. Digamos que el campo jerezano podría colgarse tranquilamente la etiqueta de matagigantes. En 2006 fue Scott Jamieson quien terminaba 60º y se quedaba fuera, pero es que en 2007 le tocaba el turbo a Branden Grace (44º). En 2008 eran Shane Lowry (33º) y George Coetzee (33º) quienes se quedaban fuera; y en 2009 le tocaba el turno a Victor Dubuisson…

En El Valle (Murcia), año 2011, Patrick Reed terminaba 13º y Tyrrell Hatton 11º, pasando ambos a una Final en la que se quedarían muy lejos del corte. No, no había llegado su momento. Un jovencísimo Hatton volvía a la carga en 2012 y esta vez no pasaba de esta segunda fase y caía en Lumine, tras ser descalificado después de dos rondas, vaya usted a saber por qué…

En 2013, y en El Saler, se quedaban fuera Zac Blair (44º), Laurie Canter (44º) y Aaron Rai (58º). Y Daniel Berger tampoco daba la talla en la sede de Valle Romano, donde terminaba 41º y por tanto fuera de la Final. Y en Lumine era Matt Wallace quien pagaba el peaje, retirándose con un acumulado de +13 después de tres rondas. Hay leña para todos. Wallace volvería a caer en estas semifinales en 2016, en Lumine, terminando en el puesto 65º, algo mejor que el francés Victor Perez (68º).

Y hay un caso que ahora llama especialmente la atención, el de Thriston Lawrence. El sudafricano fallaba en la segunda fase de 2016, poco antes de cumplir los veinte años, terminando 41º en Lumine. Volvía a fallar a las puertas de la Final en 2018 (puesto 63º en El Encín), y de nuevo fallaba en esta segunda fase de la Escuela en 2019, cuando terminaba en el puesto 42º en Desert Springs.

Como se ve, no todo el camino es de color de rosa en la carrera de los grandes jugadores, lo que sin duda deberían tener en cuenta esta misma semana algunos meritorios que no vean satisfechas sus expectativas. Los hay, por supuesto que los hay, pero son minoría los ‘fieras’ que asaltan el cielo a las primeras de cambio. En menos tiempo del que parece, quizá dos o tres años, puede que menos, resolveremos el jeroglífico de este 2024, aquel jugadorazo de futuro que este domingo quizá se marche con el rabo entre las piernas o el ceño fruncido.