El DP World Tour se prepara para echar el cierre al año 2023 con la disputa en las espectaculares islas Mauricio del AfrAsia Bank Mauritius Open, un torneo que reparte 1,2 millones de dólares en premios y que cuenta con la presencia de los españoles Ángel Ayora, Santiago Tarrio, Ángel Hidalgo, Iván Cantero y Alfredo García-Heredia. Cita cuya principal peculiaridad reside en el campo en el que se disputa, el Heritage La Réserve Golf Club, un recorrido completamente nuevo, abierto hace diez días en Heritage Bel Ombre, que como queda claro en su web oficial, que lo califica con la frase ‘Pure Golfing Drama‘, va a suponer un importante quebradero de cabeza para los participantes.
El primer inconveniente llega incluso antes de empezar a jugar. Desde la Casa Club hasta el tee del hoyo 1 hay unos tres kilómetros de distancia, cuesta arriba, que obligan a llevar a los jugadores en buggy. Una subida que, por un lado, ofrece unas vistas espectaculares desde arriba, con el mar de fondo, y por otro obliga a jugar ‘cuesta abajo’ y en contra del viento prácticamente toda la ronda. Un diseño que también afecta al tee del 10, al que también hay que llegar en un transfer.

El madrugón para los jugadores de los primeros partidos del día, como es el caso de Ángel Ayora que jugará mañana en el tercer grupo desde las 6.30 hora local, será importante. A los habituales traslados hay que sumarle el tiempo necesario en coger el transfer para llegar al tee de salida, por lo que a más de uno le sonará el despertador no más tarde de las 4.00 de la mañana. Y una vez en acción, llegará el momento de mostrarse muy finos con el driver en las manos…
A le sensación de caminar como si fueras pisando caucho, propia de campos que como el de Mauricio acaban de abrir sus puertas, se une la dificultad que ofrecen sus calles estrechas y los setos y zonas de arbustos colindantes. Tanto es así que para evitar que un recorrido que ya de por sí se tarda bastante en completar se convierta en un suplicio, con rondas interminables (se espera que duren no menos de cinco horas o cinco horas y media), se ha ‘sembrado’ de estacas con zonas de penalización similares a las que aparecen habitualmente en los obstáculos de agua para evitar tener que volver colina arriba cuando no se encuentre una bola a jugar otra provisional, con la consiguiente pérdida de tiempo y retraso en el juego que produce.

El viento, constante y de entre 20 y 30 kilómetros por hora, y temperaturas de entre 30 y 32 grados con mucha humedad serán también un reto añadido para un torneo en el que no se esperan a priori grandes diferencias en cuanto a dificultad por el hecho de jugar en los turnos de mañana y de tarde y donde habrá que compaginar hoyos complicados (está previsto que adelanten varios tees) con otros, como varios pares cinco ‘fáciles’ y dos pares cuatro en los que se puede cazar el green de un golpe, ideales para hacer birdies.
Los greenes, ondulados, se muestran bastante lentos, lo que facilita bastante la tarea. Aunque habrá que estar muy pendientes de hoyos como el par cinco del 5, bastante raro según algunos de los jugadores presentes en Mauricio, y de algunos pares tres complicados. Un recorrido mitad original, mitad extraño, que recuerda en cierto modo a los links británicos, en el que los ‘pegadores’ parecen partir con cierta ventaja hacia el objetivo de cerrar el año 2023 con una victoria a la que aspiran los cinco españoles presentes en este AfrAsia Bank Mauritius Open.



