
El dilema de Álvaro Quirós con la varilla de su driver… y otras ‘menudencias’ de mayor importancia
Álvaro Quirós nunca ha cambiado la varilla de su driver. Se ha mantenido fiel a unas sensaciones que le han dado un rédito importante, es indudable. Pero existe un problema: esa varilla que usa no se fabrica desde hace cinco años.
Por eso lleva tiempo dándole vueltas al asunto. Antes o después tendrá que afrontar el dilema. Si uno se fija de cerca en esa varilla azul que monta en el driver, ya casi legendaria, se da cuenta de que está llena de arañazos, muy castigada. Tiempo atrás llegó a probar otro material, pero casi sin planteárselo seriamente.
Digamos que su actual varilla, sin entrar en tecnicismos, es muy ligera, pesa muy poco, pero a la vez es muy dura. Pero muy, muy dura. Hoy mismo, aquí en Portugal, ha estado probando junto al técnico de Callaway algún ‘sustituto’ decente. Y el caso es que ya casi tiene decidido dar una oportunidad a una nueva varilla.
Veremos si finalmente la hace debutar en este torneo. No obstante, los problemas de juego que está sufriendo el de Guadiaro poco o nada tienen que ver con la varilla de su driver. Quirós está realmente quemado por otra cuestión que, por desgracia, se resume en unas estadísticas que el European Tour destacaba hace unos días: el español fue el jugador que más calles cogió y más greenes cazó durante las dos primeras rondas del KLM Open, pero no pasó el corte. Ni que decir tienen que esos 2,17 putts de media en greenes en regulación tenían la culpa. Quirós mira de soslayo a su putter y casi prefiere ni hablar del tema…
El problema, visto desde fuera, no parece técnico. Es más bien otro: el jugador se exige con demasiada vehemencia recuperar su mejor nivel de resultados y, sin darse cuenta, termina por presionarse demasiado en los greenes porque sólo le valen los birdies… Y un pateador agarrotado es lo mismo que un pateador derrotado.


