Inicio Grandes Circuitos DP World Tour Quirós no ‘lloraba’ por llorar

Quirós no ‘lloraba’ por llorar

Compartir

Álvaro Quirós no ha engañado a nadie. Ayer lo anunció alto y claro tras hacer 65 golpes. “He tenido mucha suerte. Si sigo jugando de esta manera, antes o después me va a acabar cazando el campo”. Y así ha sido hoy…

El jugador de Guadiaro se ha agarrado cuanto ha podido para dejarse opciones para el domingo, pero no ha podido ser. Se encuentra con -4, a ocho golpes del líder, Paul Lawrie.

Ha ido siempre con la soga al cuello y al final su juego irregular le ha pasado factura con dos dolorosos bogeys al 17 y al 18, unos tropiezos que bien podían haber llegado antes y que si no fue así, ha sido por la lucha del gaditano. Como en el 12. Su salida se marchaba a unos 30 metros a la izquierda de la calle, a la zona de árboles. Ha jugado una bola provisional, aunque al final encontraba la primera. Estaba jugable, aunque era un tiro ciego, muy difícil, sin referencias claras, apenas se veía la punta de la antena de la torre de televisión. Delante, solo bosque. Su segundo golpe terminaba en un camino, a la izquierda del green, a unos 40 metros de la bandera. Tiro tenso y complicado. Salvaba el par en este par 5, aunque en su hoja de ruta incluso soñaba con el eagle. Palo.

En el 13 pegó un mal tiro desde el tee y se obligó nuevamente a hacer approach y putt para salvar la papeleta. Lo conseguía. En el 14, el otro par 5 al que quería sacarle las plumas, nuevo error desde el tee. Esta vez, a la derecha, al rough. La bola, además, no se quedaba demasiado bien. Su segundo golpe, con un hierro 3, no alcanzaba el green y su approach se quedaba en el antegreen. Otro approach y putt para salvar el par.

En el 15 y en el 16 sí pateó para birdie tras clavar dos grandes salidas. Su drive en el 16 ha sido antológico. Por encima de los 300 metros con viento en contra. Empalada. Le sacó a Philip Price, su compañero de partido, unos 50 metros. La descosió, vaya. No pudo meter ninguno de los dos putts, el del 15 de unos tres metros.

No estaba jugando bien, pero sobrevivía. Se plantó en el 17 con -6 y fue a por todas. Consultó la hoja de ruta en su cabeza y se dijo que hacían falta dos birdies para dejarse opciones para el domingo.  Sacó el driver para, con el viento a favor, quedarse muy cerca del green en este par 4 de 331 metros. Incluso, por qué no, fabricarse una remota opción de eagle. Valiente. Pero se le fue a la derecha, otra vez, entre árboles. Apenas pudo sacarla hacia adelante unos metros. Su approach se quedaba corto y fallaba el putt de par de 2,5 metros. Primera cazada.

En el 18 pegó una buena salida, pero su segundo tiro acabó en el búnker. Estaba mal colocada y no pudo hacer la recuperación. La sacada acabó a unos siete metros y falló el putt de par. Segunda cazada. Crónica de dos cazadas anunciadas.

No se puede decir que no lo haya intentado, al contrario, se ha dejado la piel y nunca ha tirado la toalla, pero es cierto que su juego no anda fino. “Ha sido un final de vuelta durillo, pero merecido. He luchado mucho por dejarme opciones, pero he estado muy fallón. No he aprovechado los pares 5, pero es que si no ‘driveas’ bien, lo normal es no hacer resultado en los pares 5”, asegura.

Álvaro tiene dudas con su juego en este momento. No es la mejor manera de afrontar el Masters, pero aún quedan diez días para la cita de Augusta y pueden pasar muchas cosas en este tiempo. Y él lo sabe. “De un día para otro puedo encontrar un cosa que me ayude y todo cambia…”.