
Álvaro Quirós (-10, para un 6º puesto final) sube escalones de dos en dos, pero dando los pasos correctos, sin prisas y sin pausas. En poco más de un año, desde que ganara en Qatar 2009 y se metiera entre los cincuenta primeros del mundo por vez primera, ya ha ido asomando la cabeza por aquí y por allá en grandes citas del calendario internacional…
Hoy salía con un claro objetivo en la cabeza: meterse en el top-ten. De hecho, el sabía que podía necesitar un 68 para asegurarlo. Dicho y hecho.
Su vuelta ha sido de jugador maduro y sólido. Sólo un borrón en la tarjeta: el bogey en el 10, donde la madera 3 le cerró más de la cuenta tratando de llegar de dos a green en este par 5.
“Hoy ha sido de largo el día que mejor he jugado al golf, aunque he pegado tres o cuatro sartenazos que me han quitado un poquito de confianza con el juego largo. Pero vamos, lo dicho, en líneas generales ha sido mi mejor día aquí este año. Salía con la idea del top-ten y lo he conseguido”.
Él ya se había propuesto este año salir a disfrutar un poquito más, al menos lo que la alta competición te permite, sufriendo menos con los errores y aprendiendo a pasar página. Así lo explica:
“Los resultados que estoy consiguiendo, con varios top-ten y rondando el triunfo a veces, te dicen que estoy consiguiendo esas pequeñas metas. No trabajo con psicólogo, pero es
verdad que ahora los malos momentos me duran menos en el campo. ¿Cómo lo hago? Hombre, te lo propones y luego también influye la madurez, que a cada uno le va llegando. Ya ves, a unos nos va llegando con 26 años y otros la tienen con 20, como Rory McIlroy. Cada uno en su momento».
Hace un año, aquí en Doral, perdía plaza en el top-ten con un último putt errado en el hoyo 18 de menos de un metro. Hoy, por momentos, algunos fantasmas revolotearon de nuevo en el mismo green… “Madre mía, hay que ver lo mal que hemos leído el putt largo del 18. Nos hemos dejado un compromiso de más de un metro. Así que he respirado y sólo me repetía, venga un buen putt, un buen putt”.
Su próxima visita a Estados Unidos tendrá lugar en Augusta. El año pasado quizá llegó allí con demasiadas expectativas, pero el de Guadiaro aprende pronto la lección. «Mira, iré a Augusta con el objetivo de pasar el corte. Si el año pasado no lo pasé, este año puede ser ese un buen objetivo. Después, si lo paso, pues ya veríamos, pero de entrada no me planteo más».


