
Álvaro entrega un 66 y saldrá mañana a un golpe de los líderes, Stenson y Pepperell, en la última jornada del Nordea Masters
Un jugador sale el sábado como líder en el partido estelar de un torneo profesional y entrega un 66, seis menos en el día… Para terminar perdiendo dos puestos en la clasificación. Visto desde fuera y sin más datos no es sencillo de asimilar. Pero eso es lo que le ha pasado hoy a Álvaro Quirós (-12) en la tercera jornada del Nordea Masters.
Hoy, en efecto, si uno salía en los últimos partidos en el PGA Sweden National, iba a necesitar al menos un 65 para mantener la posición. ¡Siete menos para mantener la posición! ¿Cómo es posible?
Quizá haya algunas razones. En primer lugar, fueron los últimos en salir los que disfrutaron de las mejores condiciones (viento, sí, pero bajo control). Y además, el nivel de acierto con el putter ha resultado sencillamente bestial. Una conjunción galáctica fundamentada, claro, en el buen estado de los greenes, muy nobles. A partir de aquí, poco más se puede explicar salvo lo que ya se sabía: es un campo muy expuesto en el que el rough no atemoriza por regla general, y no demasiado largo.
Y poco más se le puede exigir a ese grupo de jugadores que venían cerrando la jornada. Dubuisson (-11) y Dredge (-11) también perdían puestos entregando sendas tarjetas de 67 golpes. El joven Eddie Pepperell (-13), otra vez en la pomada, tiraba 65 golpes para mantener su liderato compartido, el mismo registro que necesitaba Gallacher (-12) para ganar sólo una posición. Y a Stenson su mayúsculo 64 ‘sólo’ le valía para compartir la cabeza al final del día. Normalmente, si uno entrega semejante tarjeta el sábado, saliendo a un solo golpe de los líderes, obtiene una considerable ventaja para el largo sprint final. Normalmente, sí. Pero lo de hoy en Malmoe no ha sido muy normal.
De este modo, si hoy partían como candidatos casi cincuenta jugadores, en vista de las apreturas que mostraba la tabla tras la disputa de los primeros 36 hoyos, mañana quizá sólo sean una docena los que tengan oportunidades reales de cantar victoria.
Entre ellos hay que incluir a Rafael Cabrera Bello (-9), que finalizaba convirtiendo un eagle tremendo en el 18 (desde el collarín del green, a unos diez metros del hoyo) para tener serias aspiraciones a la remontada. Un dato que debe tenerse en cuenta, a pesar del encantamiento generalizado en los greenes: Rafa ha entregado su mejor tarjeta de sábado del año, un 67, muy por debajo de su tope, que era de 71 en tercera jornada. “Creo que voy a tener opciones mañana. Sé que sigo en el grupo perseguidor, pero pienso que será un domingo interesante”, señalaba el canario tras firmar la tarjeta.
Quirós también puede estar muy satisfecho de su rendimiento en los greenes, pero si quiere ganar, y por ponerle un ‘pero’, seguramente deberá mejorar esos tiros de entre 110 y 130 metros de distancia a bandera, en los que hoy no ha conseguido encontrarse cómodo de ninguna de las maneras. Un ordenado y certero juego alrededor de green y un temple arrebatador en los putts de vuelta le han ayudado hoy a mantener el impresionante ritmo impuesto en la cabeza. “Me gustaría irme del torneo con la sensación de que he luchado cada golpe y de que he sido capaz de seguir concentrado en cada momento y ojalá ese trabajo dé sus frutos, si no mañana, más adelante”, puntualizaba Álvaro.
Merece la pena destacar los intentos de Pablo Larrazábal (-6) y Nacho Elvira (-4), pero sus registros con tarjetas de 68 golpes se quedaban muy cortos ante la avalancha.


