Recién finalizado el WGC CA Championship en Doral, quédense de entrada con estos apuntes:
1. Álvaro Quirós quería echarse a llorar después de fallar un putt más bien corto en el hoyo 18 que le metía en top-ten.
2. Phil Mickelson (-19) y Nick Watney (-18) protagonizaron el gran duelo final en Miami, con victoria final del primero, que desbanca a Sergio del número dos mundial y amenaza seriamente a Tiger en la lucha por el cetro.
3. Woods (-11) finalizó en novena posición y así nosotros no tenemos que instalarnos definitivamente en una aldea 'Amish'.
4. El número uno asegura que está muy contento con su juego. Nosotros lo ponemos seriamente en duda (que esté contento), más que nada porque ha sido uno de los peores toda la semana en los greenes y eso al Tigre, seguro, le hace pupita…
Mickelson ha sido el dominador de principio a fin. Butch Harmon puede estar satisfecho con su reingreso en la excelencia, toda vez que el delfín y anunciado (por Butch) sucesor de Tiger, Adam Scott, sigue perdido. El mejor Phil ya lo conocen ustedes: canela fina con el putter, majestuoso en las recuperaciones, eléctrico y agresivo. Y el peor Phil, en estas circunstancias de dulce, no es tan malo, como demostró en el par 5 del hoyo 12: la mandó muy a la derecha, debajo de una mata; jugó a diestras para poderla sacar… pero pegó en un árbol y se quedó tras una palmera, la pegó hacia la izquierda cerrando la cara del palo para llevarla a green con un gancho monstruoso, pero volvió a fallar… Y aún así casi firma el par tras errar un putt de unos cinco metros.
Y si encima te acompaña la suerte… Porque resulta que en ese hoyo 12, el más fácil del campo, Watney hizo también bogey después de liarse en un bunker de green al que había llegado de dos.
Bajo un sol de justicia hemos sufrido de lo lindo con Álvaro Quirós (-10). O quizá, y permitan esta licencia tan poco profesional, es mejor decir junto a él. Estuvo en pie toda la jornada, tratando de engancharse a una racha afortunada, buscándole las vueltas al Blue Monster. Y no llegaba, no llegaba… Hablamos con él recién finalizada su vuelta y no había lugar a la duda: se había vaciado. Y estaba roto. "Es que me dan ganas de echarme a llorar… He estado mal con el putter y además tampoco he tenido suerte. Lo he buscado por todos lados, esperaba arrancar, pero la realidad es que hasta el hoyo 15 no he estado cómodo en los greenes… Es cierto que a principios de semana hubiera firmado un 13º puesto, pero ahora no dejo de darle vueltas". Quirós hizo una vuelta de 73 golpes (+1) tras firmar tres bogeys y dos birdies.
Su fiel compañero durante toda la semana, el putter, le dio hoy plantón. Se ha ido a más de dos putts por green en regulación. Pero no puede decirse que le temblara el pulso, puesto que anduvo consistente desde el tee. Junto a él, y sin aparentemente hacer nada del otro mundo, Jim Furyk se fue hasta el -16. Son lecciones que imparten este deporte y estos grandes jugadores. Quirós, así nos lo confesaba, ha tomado buena nota del rendimiento que Jim ha sacado a su juego. En su toma de decisiones y en la medida de los riesgos.
¿Nuestras conclusiones? Álvaro ha demostrado al mundo que ya ha llegado. Y su driver se presentará en las peores pesadillas de sus rivales… Más conclusiones: como él mismo reconoce sin tapujos, tiene que trabajar todavía mucho, sobre todo el juego corto. Pero está tocado por la varita que toca a los grandes campeones. Por actitud, por capacidad de concentración y por la determinación que muestra en los grandes momentos. Hoy todo ha salido al revés, pero hasta el último putt mantuvo alta la cara.
Antes, Sergio García (-6) volvió a demostrar que su golf anda tocado. En dos de las acepciones del término: 'tocado' de locura (tal y como él mismo lo definía ayer: "mi golf está loco") y 'tocado' o herido en su consistencia, regularidad, confianza…
Hoy la rueda del sufrimiento se paró en la casilla del putter. Ayer le había tocado al driver… Porque García bien podría haberse plantado con -4 en el día al final de los primeros nueve hoyos, con margen y recorrido por delante para atacar posiciones más altas. Pero falló putts dentro de esa zona decisiva que son los tres metros. Un ejemplo tumbativo: pegó el tirazo que nadie se atrevió a pegar en el par 3 del hoyo 9, por la izquierda de una bandera que estaba muy arrimada al agua precisamente por ese lado… Pero luego falló el putt de dos metros y medio. Allí mismo, y disculpen el oportunismo, Watney embocó un aproach desde unos 25 metros, después de haberse pasado horrorosamente la bandera y dejarla por detrás del green…
Jiménez (+7), a quien se le han hecho largas estas tres semanas en Estados Unidos, acabó hoy como pudo. Tempoco Larrazábal (+11) ha sido capaz de poner freno a la hemorragia de bogeys.


