
Rafael Cabrera Bello (-15) se ha quedado otra vez a las puertas del triunfo, y van dos en dos semanas. ¿Hundimiento? ¿Desesperación? ¿Flagelación? ¿Victimismo? ¿Conformismo? ¿Pena? Nada de ello. El canario maneja la escoba y sabe qué hay que barrer y echar a la basura…
Para empezar, se aferra a una estadística muy personal. “Tengo una teoría: a los cinco top-5 llega la victoria, así que llevo buena parte del camino hecho”. No quiere reprocharse nada. Si acaso un chip pobre en el hoyo 8 que le costaba un bogey. Poco más. Jugó como un líder hecho y derecho y contuvo mientras pudo (su renta no era amplia al inicio de la jornada) a las hordas que venían dando bocados.
Y sabe, en definitiva, con lo que tiene que quedarse. “He jugado bien, he hecho un resultado aceptable en la jornada definitiva, pero otros han sido mejores, y mi juego sigue ahí otra semana”. Nunca es sencillo ganar, pero a él cada vez le queda menos. Y las experiencia vividas en torneos como estos, de alto copete, serán impagables en un futuro cercano. El top-50 del mundo también lo llama a él con insistencia…


