
Rafa Cabrera Bello siempre lo ha tenido muy claro. Lleva mucho tiempo repitiendo que su objetivo en el golf es instalarse en la súper élite, jugar las grandes citas y codearse cada semana con los mejores…
En realidad, casi todos los jugadores tienen ese discurso desde que dan el salto a profesional. Lo difícil luego es llevarlo a cabo. El canario lo está consiguiendo y ni mucho menos por casualidad. Hoy se ha metido en el US Open (está colocado en el puesto 57º y si gana podría situarse alrededor del 40º) y ya sabe que esta temporada jugará los tres grandes que faltan y todos los campeonatos del mundo…
El Volvo World Match Play también es una cita de referencia y, de momento, está en semifinales tras superar un arduo día en la oficina. El propio Rafa lo definía perfectamente: “he estado todo el día con el pico y la pala…”.
El duelo con Álvaro Quirós ha sido de lo más intenso que se ha visto esta semana. El de Guadiaro empezaba firme y al paso por el hoyo 7 se colocaba tres arriba. Rafa empezaba a estar con el agua al cuello. Pero no iba a bajar los brazos. Para evitar cualquier atisbo de rendición, en su cabeza no había sitio para otra idea: “Me gusta muchísimo competir. Me he ido repitiendo a lo largo de la vuelta, “qué bien estar aquí” y eso me ha ayudado a concentrarme. Mi objetivo esta semana era meterme en el US Open y eso está conseguido, así que no tengo nada que perder”, explicó.
Es cierto que era Álvaro Quirós quien le abría la puerta de la remontada. El andaluz estaba dominando el partido con cierta comodidad hasta que falló un putt de menos de un metro para par en el hoyo 10. Acto seguido perdía el 11 con bogey. Rafa tuvo ahí la habilidad de colarse por el resquicio que se había abierto.
A partir de ese momento, el grancanario volvió a desplegar el grandísimo golf de los dos primeros días. Tirazos en el 14 y 17 y excelente putt desde fuera de green para birdie en el 16. La remontada era un hecho.
Cabrera Bello ha dado un salto más que significativo esta temporada. Es el fruto de una concienzuda preparación, de muchas horas de cancha de prácticas, de gimnasio, de trabajo psicológico, de buscar siempre la mejora hasta en las cosas más pequeñas. Y, por supuesto, de una cabeza perfectamente amueblada.
En cuanto al resto de partidos, Paul Lawrie ganaba por derribo a Retief Goosen. El escocés puede ser el tapado de este Volvo. Es un gran jugador de match play y hoy ha puesto sobre la mesa un extraordinario juego en unas condiciones de juego muy difíciles. Ha soplado el viento con mucha fuerza y Lawrie se ha manejado con maestría. Ha hecho cuatro birdies, aprovechando tres pares cinco y ningún bogey. Cuatro bajo par en trece hoyos. Tremendo.
Nicolas Colsaerts, el rival de Lawrie en la primera semifinal, está confirmando cada día que es un sensacional jugador para el cuerpo a cuerpo. Es el único que ha conseguido repetir semifinales respecto al año pasado. Además ofreció una magnífica sensación en el Seve Trophy. Su único borrón fue en el Accenture donde cayó en primera ronda, aunque, eso sí, fue eliminado por el poderoso Lee Westwood por 3 y 1, el duelo más difícil para el inglés hasta que perdió frente a McIlroy.


