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Reflexiones antes del duelo final

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Olazábal, triste por su lesión de espalda

– Aparentemente, las condiciones de juego se presentaban hoy mejor en Wentworth. Desde luego, menos frío que ayer. Y el viento… Ya veremos qué pasa con el viento, porque los primeros partidos han salido con una ligera brisa, pero poco a poco, minuto a minuto, parece que cada vez pica más. Y más, y más. Las nubes se han ido cerrando y hasta pueden caer chaparrones… 

– La colocación de las banderas no da tregua tampoco el domingo. Faltaría más. Tengolf, desde luego, se alinea con quienes han defendido (Westwood, Manassero o Donald, por ejemplo) que es lógico y normal que en el PGA Championship las banderas lleven tensos a los jugadores. Aún a riesgo de resultar injustas en puntuales ocasiones. La expresión ‘Quinto Grande’ aplicada a este torneo ha sido finalmente algo más que una anécdota esta semana en Wentworth. “Si queremos tener el quinto grande…” se ha repetido por aquí y por allá.

Coincidiendo con el tirón y el peso del golf europeo en la actualidad, existe la firme determinación entre la PGA europea y el European Tour de dotar a esta cita, hasta donde sea posible, de un áurea de ‘major’. Quizá nuestra generación no lo vea, pero cuanto más se avance en este sentido, antes podrá catalogarse a este PGA como un Grande por derecho propio. Y todos los detalles cuentan. También las banderas. Ojo, con todo esto no queremos siquiera insinuar que hasta hoy no haya sido un magnífico torneo. Por supuesto que lo ha sido. Pero falta el triple mortal final. Con tirabuzón.

-Nos encontramos con José María Olazábal saliendo del campo de prácticas. Su lesión, en efecto, no tiene que ver con todo el proceso de enfermedad que ha sufrido el jugador en los últimos años, y así nos lo confirma. Pero ello apenas le sirve de consuelo. "No le puedo pegar a la bola". Marcha camino del camión de fisios y nos lo repite dos veces: "no le puedo pegar a la bola". Su rostro lo dice todo. Está triste. La verdad, duele verlo así.

– Álvaro Quirós se definió a sí mismo ayer en el hoyo 18. Venía de tirar por la ventana medio torneo en el 17, donde un triple bogey cercenaba buena parte de sus aspiraciones de victoria. Pero aún se sacaba una madera limpia y profunda en la calle del 18 para dejarse una buena opción de eagle. Lo que define al ‘nuevo’ y maduro Quirós es que la elección de la estrategia no obedeció a un arranque desesperado, a un brindis al sol. A un “de perdidos, al río”. Sopesó las opciones, las barajó con frialdad y decidió que en la ecuación riesgo-premio tenía serias posibilidades de salir victorioso.

– Matteo Manassero está en boca de todos esta semana. No es para menos. Se está pegando con los dos mejores jugadores del mundo para ganar en Wentworth. Y sólo tiene 18 años. Asombroso. Son muchos los que comparan al italiano con el propio Severiano Ballesteros. Ya les contábamos lo que el veterano periodista Jock MacVicar pensaba el respecto. Julian Small, General Manager de Wentworth que vio el debut de Seve en este campo en 1979, aseguraba ayer que "me recuerda mucho a Seve. Tiene esa misma sonrisa que ilumina la habitación en la que está". Nosotros, realmente, no le vemos tanto parecido. Seve era pasional y enérgico. Matteo es más comedido y controlado. Sea como fuere, no podemos dejar pasar por alto opiniones tan experimentadas como estas.

– A José Manuel Lara le valdría un noveno puesto en solitario para asegurarse desde ya mismo el objetivo de mantener la tarjeta para 2012. Acumula hoy 111.000 euros y el año pasado hicieron falta 211.000 para mantenerla. De todos modos, todo lo que fuera sumar entre los veinte primeros supondría un empujón casi definitivo. A partir de ahí, el objetivo sería entrar en la Final de la Race to Dubai. Cifras aparte, la aparición estelar del valenciano con una frecuencia casi mensual habla por sí sola: Lara está recuperando el nivel que le llevó a meterse entre los sesenta mejores del circuito con asiduidad.

– Nacho Garrido también anda ahora mismo en esas batallas. El madrileño está completando una semana sólida y seria. En el momento de escribir estas líneas marchaba -1 en el día tras hacer eagle en el hoyo 4, y contabilizaba solo cinco bogeys en los últimos 41 hoyos jugados, con un parcial de doe abajo en este largo tramo (desde el viernes, incluido, hasta hoy). Un puesto entre los veinte primeros recompondría su temporada.

– Hoy mismo se marchan a Walton Heath varios componentes de la Armada, donde mañana disputarán la previa del US Open a 36 hoyos. Esta tarde toca andarse el campo. Mañana, lo que toca, es hacer muchos birdies. No hay otro modo de meterse en el segundo grande del año, porque allí salen todos con la escopeta cargada. No hay margen para grandes errores.

– Hemos visto a un Pablo Martín Benavides cariacontecido esta semana en Wentworth. Anda en época de cambios. Kevin Woodward, su nuevo y experimentado caddie, se tiene que ir haciendo poco a poco con él, y viceversa, pero la apuesta es ambiciosa y acertada. Anda también el malagueño acoplándose a su nuevo sistema de entrenamiento, más exigente en la parcela física. Y hasta a sus nuevos grips. Las convulsiones son normales en estos periodos de cambio. Y muy pronto puede comenzar a sacar rédito a sus decisiones.

– Carlos del Moral no deja de crecer. En dimensiones distintas, nos recuerda a Álvaro Quirós. No en su juego, ni en su palmarés, por supuesto. Pero sí en su firme determinación de aprender, de crecer, de llegar. Es el camino.

– El primer partido del día, Strange y Maybin, acaba de terminar al filo de las doce del mediodía locales. Tarjetas de 78 y 73. En el campo, en estos momentos, sólo siete jugadores marchan con resultado bajo par, por los 25 que están sobre el par…

– ¿Algún favorito claro para el triunfo final? Si nos atenemos a lo visto ayer, Westwood y Manassero se llevan la palma. Pero eso fue ayer… Esperamos como agua de mayo la carga feroz de Quirós.