El líder del Turkish Airlines Open, Mikael Lindberg (-6), no nos debe llevar a engaño. Se ha jugado más difícil la tarde. El sueco es únicamente la excepción. A veces sucede. Incluso en Shinnecock Hills en el US Open de 2018 hubo gente que jugó bajo par, aunque pareciera imposible. Por eso, al resultado de Rocco Repetto (-3) hay que darle mucho valor. De hecho, ha sido la segunda mejor tarjeta de la tarde, sólo superada, precisamente, por Lindberg.
Lo cierto es que los jueves nunca han sido un problema para Rocco. La media del malagueño en los últimos cinco torneos del DP World Tour en la primera jornada es de 67,4 golpes. Esa media, extrapolada al año entero, significaría ganar la Race to Dubai. Ni más, ni menos. El problema son los viernes, donde su media en estos últimos torneos es de 72,75 golpes. De los diez torneos que ha jugado este año en el Circuito Europeo, sólo en dos ocasiones jugó bajo par en la segunda ronda y nunca bajó de 70 golpes. Es una auténtica maldición.
Obviamente, no puede ser una casualidad. Hay un problema en esas segundas jornadas. Para empezar, es una ronda más difícil porque inevitablemente está el corte sobre los hombros de los jugadores. Sin embargo, lo más positivo es que Repetto lo sabe, no lo elude y está trabajando para superarlo. Esta semana, por ejemplo, tiene dos buenos amuletos para tumbar la maldición.
El primero de ellos es un no sé qué que le entró por el cuerpo cuando accedió por primera vez al National Golf Club de Belek, el escenario del torneo. De pronto, su alma y su cuerpo viajaron en el espacio y en el tiempo y se fueron a Sancti Petri. Buen rollo. Allí fue donde le dio un giro a su carrera al ganar el Challenge de Cádiz en junio del año pasado. «Me recuerda mucho a Sancti Petri. Voy a gas con el drive y, cuando no, salgo con hierro 4. De hecho, hoy tenía mini driver en la bolsa y me he dado cuenta de que no lo voy a usar en ningún momento, así que tengo pensado meter un hierro 2 mañana. No es mala cosa que me recuerde a Sancti Petri. De hecho, estoy intentando canalizar un poco esas emociones que llevaba esa semana y va muy bien», señala.
El otro amuleto tiene que ver con la preparación del campo. Este National Golf Club no es precisamente un ‘ancha-es-Castilla’ y está convencido de que eso le beneficia. «Creo que estamos jugando campos ahora que están bastante mejor preparados, que perdonan mucho menos el fallo. Siento que me he estado metiendo un poco de presión los viernes, he estado fallando más y me ha estado costando más que antes. Así que nada, sobre todo eso: intentar ver todos los días como cualquier otro. Esa era un poco la mentalidad que llevaba hoy, estar tranquilo y mirar un poco la imagen más grande».
Por último, por si fuera poco, la actitud le insufla una energía extra a los amuletos. «Estoy jugando muy buen golf. Siento que he tenido algunos viernes duros, pero me está haciendo aprender un poquito y siento que cada semana voy sacando una mejor versión. Así que nada, tengo muchas ganas, tengo muchas oportunidades este año y toca aprovecharlas», apunta.



