– Rory McIlroy (-11) ha cazado a Chris Gotterup (-11) en lo alto de la tabla del Scottish Open una vez finalizada la tercera jornada, así que no queda más remedio que considerar seriamente la posibilidad de que el norirlandés pueda mañana sumar su cuarto triunfo del año, confirmando al fin su regreso de aquella tierra de nadie en la que se hallaba después de hacer historia en el Augusta National.
– El norirlandés ha firmado, ni más ni menos, el mejor registro del día, un 66 de enorme valor en este Renaissance Golf que cada vez se parece más a un links vetusto, a uno de los buenos. Ni siquiera ha hecho falta que soplara mucho el viento para que más de la mitad de los jugadores no hayan podido ganarle la partida al campo. Rory encadena ya once rondas de competición consecutivas por debajo del par en este campo. Las ocho primeras le valieron para ganar el torneo en 2023 y quedar cuarto en 2024; las tres siguientes, las de esta semana, de momento lo han situado en el partido estelar del domingo junto a Gotterup, el joven estadounidense de pegada descomunal (vaya duelo el de mañana desde el tee…) que hoy ha entregado una tarjeta al par del campo. Rory ha trabajado hoy la ronda a fuego lento, yendo de menos a más, con la paciencia y el rictus templado que lo caracterizaron en los primeros meses del año, cuando llevaba bien cogidas las riendas del golf mundial y terminaba echando abajo la puerta del club más exclusivo del mundo del golf, el de los super héroes con el Grand Slam Career.
– Junto McIlroy y Gotterup también estará en el último partido Wyndham Clark (-9), pues mañana domingo las salidas se adelantan y se realizarán por ambos tees, en partidos de tres. Clark, por cierto, también ha firmado un 66 y habrá que tenerlo en cuenta, porque con él nunca se sabe realmente. Este año apenas se ha dejado ver, pero esta semana está haciendo las cosas muy bien en tierras escocesas, como ya ocurriera en ediciones anteriores. Dice que el hecho de venir a jugar los links le motiva y hasta le relaja. Pues eso: ojo con él. Hoy ha sido de los mejores yendo en el partido junto al Número Uno del mundo, Scottie Scheffler (-6), que no ha tenido su mejor día, a pesar de haber jugado por debajo del par (69). El texano lleva dos días sufriendo de lo lindo en los greenes, porque está enchufando muy poco. No parece que vaya a ser su semana, pero teniéndolo a cinco golpes de la cabeza será mejor no darlo por amortizado.
– Hay otros top ten mundiales que también han amagado con dimitir. Ludvig Aberg (-7), Sepp Straka (-7) y Xander Schauffele (-5), sin ir más lejos, salían en los últimos partidos y no han sido capaces de ganar al campo. Al sueco, que venía apretando y mirando de reojo al liderato, lo mataba un triple bogey en el hoyo 13, después de fallar el segundo tiro desde el centro de la calle, enviando la bola muy a la izquierda, a una zona imposible y agreste que separa el campo del mar.
– Hay que valorar en su justa medida el esfuerzo de Jorge Campillo (-4), saliendo en los primeros partidos de la mañana y firmando una excelente vuelta de 67 golpes. El extremeño tiene muy complicado agarrar en el último suspiro una de las tres plazas del Open que se repartirán mañana a los tres mejores en la tabla que no estén ya clasificados. Pero el objetivo no es imposible: para hacernos una idea, señalemos que ahora mismo la última de esas tres plazas estaría en poder del alemán Matti Schmid (-7), que saldrá con una ventaja de tres golpes sobre Campillo. La clasificación va a bailar todavía de lo lindo y evidentemente se trata de hacer un vueltón final y sentarse a esperar. Algo similar valdría para Alejandro del Rey (-3), aunque el madrileño se ha complicado hoy mucho la vida con una tarjeta de 73 golpes en una ronda donde ha pagado caro casi cada error.



