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"Todos dijimos que pagaríamos por jugar la Ryder Cup y hay dos tipos que ahora lo pueden demostrar"

McIlroy tira con bala a Rahm y Hatton con el tema de las multas y la Ryder

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Rory McIlroy habla con el periodista Martin Dempster tras su comparecencia ante los medios en Dubai. © Ten Golf
Rory McIlroy habla con el periodista Martin Dempster tras su comparecencia ante los medios en Dubai. © Ten Golf

Rory McIlroy se ha mojado. Eso no es noticia. Siempre se moja. Gustará más o menos, pero dice lo que piensa. Se podrá estar de acuerdo o no, pero no intenta agradar a todos. Expresa su opinión y la defiende. Hoy lo ha vuelto a hacer respecto a las multas del DP World Tour a los jugadores de LIV Golf, la situación de Jon Rahm y Tyrrell Hatton en relación a la Ryder Cup, el posible acuerdo entre el PGA Tour y LIV Golf, el regreso de Brooks Koepka, su escenario ideal del golf mundial y lo poco que cree en la reunificación del golf. Todo esto lo ha dicho durante su esperada comparecencia ante los medios de comunicación en la previa del Hero Dubai Desert Classic.

McIlroy no se ha cortado un pelo al hablar de lo que debería suceder en los casos de Jon Rahm y Tyrrell Hatton respecto a la Ryder Cup. Un periodista le ha preguntado si no sería todo más fácil si tanto el golfista español como el inglés pagaran las multas y punto. «Sí, absolutamente», ha respondido. Acto seguido, les ha lanzado algo más que un guante o un dardo, directamente Rory tira con bala. «Fuimos muy duros con los americanos el año pasado por lo que cobraron para jugar y todos firmamos ahí y dijimos que pagaríamos por jugar la Ryder Cup. Hay dos tipos que pueden demostrarlo», ha asegurado.

Como recordarán, Hatton y Rahm fueron multados en agosto 2024 por participar en torneos de LIV Golf coincidiendo con otros del DP World Tour sin recibir el permiso liberador correspondiente, tal y como figura en las reglas del circuito europeo aceptadas por los miembros. Por este motivo, recibieron alrededor de 1,5 millones de dólares de sanción.

Tanto Hatton como Rahm, que siempre se ha mostrado en contra de pagar las multas, recurrieron el castigo y se está todavía a la espera de una resolución judicial. Si llega y es contraria a Rahm y Hatton, algo más que probable, puesto que ya pasó lo mismo con una demanda similar en 2023, estarán obligados a pagar las multas y ahí es donde se abre un escenario de lo más incierto.

Si los dos jugadores de LIV Golf deciden no pagar las multas (Hatton nunca se ha mostrado tan reacio a abonarlas, aunque ha ido siempre a rebufo de Rahm), cabría la posibilidad de que dejen de ser miembros del DP World Tour y, por tanto, elegibles para la Ryder Cup. Aquí radica el principal problema de todo este asunto de las multas. McIlroy lo tiene claro. Que paguen. Y lo argumenta. «No veo qué tienen de malo las multas. Creo que cualquier organización de miembros como esta tiene derecho a hacer cumplir sus reglas y regulaciones. Es lo que está haciendo el DP World Tour. Nosotros, como miembros, firmamos un documento al comienzo de cada año en el que aceptamos esas reglas y regulaciones. La gente que tuvo la opción de irse a LIV sabía lo que había».

En este punto, hay que recordar que la negativa de Jon a pagar las multas parte de su idea de que le parece injusto ser castigado por no jugar en torneos donde nunca ha jugado o nunca va a jugar. Por ejemplo, si un torneo de LIV Golf coinciden, como ocurrirá en dos semanas, con el Qatar Masters, Jon entiende que es injusto ser multado cuando jamás ha jugado ese torneo. La explicación de Jon tiene todo el sentido, pero no es lo que recoge la normativa de jugadores del DP World Tour.

Es por ello quizá que sólo hay dos soluciones posibles: que Rahm y Hatton acepten la situación y paguen o que el DP World Tour cambien su normativa de aquí en adelante, aunque antes, para no crear un agravio comparativo con los que ya han cumplido sus castigos, Jon y Hatton deberían ponerse al día. De momento, no hay noticia sobre cuándo será la resolución del juez único respecto al recurso de los jugadores.

Es curiosa esta postura de McIlroy, ya que difiere en parte con lo que dijo hace unos días respecto a la vuelta de jugadores de LIV Golf al PGA Tour. Entonces sí argumentó que no creía que hubiera que sancionarlos porque ya habían recibido su castigo. Con el asunto de la Ryder Cup se muestra bastante más estricto.

Más allá de este asunto, McIlroy no tiene mucha esperanza en que el regreso de Brooks Koepka pueda significa el principio del fin de la fractura del golf mundial. «Importa que Koepka se haya ido de LIV para volver al PGA Tour, pero no creo que ayude a la reunificación. No imagino una situación donde dos o tres bandos —o los que sean— cedan lo suficiente. Para que haya reunificación, cada lado va a sentir que “ha perdido”, cuando lo ideal sería que cada lado sintiera que “ha ganado”. Y creo que están demasiado lejos como para que eso suceda».

Rory no cree que el golf se vaya a unir en breve y tampoco le preocupa demasiado. Cree que el PGA Tour y el DP World Tour están en una posición de más fuerza que nunca. «Las relaciones entre PGA Tour y LIV Golf son mejores, pero eso no significa necesariamente que cada organización no vaya a actuar en su propio interés. En cualquier caso, no creo que el cisma importe demasiado a estas alturas. Creo que los circuitos tradicionales, si quieres llamarlos así, ya han superado lo peor de la tormenta. Y, de nuevo, en mi opinión, al golf le iría mejor si los mejores jugadores del mundo jugaran juntos un poco más a menudo de lo que lo hacemos ahora. Sólo lo vemos cuatro veces al año, en los Grandes. Pero estamos hablando de jugadores que se están perdiendo el Players Championship o algunos de los torneos más grandes del mundo. Me gustaría ver a los mejores jugando juntos quizá diez veces al año, en lugar de cuatro. Y diría que ese es el único aspecto negativo de que no se llegue a nada», explica.

Desde un punto de vista más personal, McIlroy por primera vez ha delimitado cuáles son sus próximos objetivos después de conquistar el Grand Slam Career. «Me gustaría ganar una medalla olímpica, un Open en St Andrews (estas dos cosas las ha dicho de corrido) y probablemente un US Open en una sede mítica como Shinnecock, Pebble Beach, Merion, Winged Foot… Pero vamos, hace dos años decía que si ganaba el Masters me podía retirar y si consigo eso que estoy diciendo seguro que después me pondría otros objetivos nuevos. Es lo que pasa cuando te gusta competir».