–Joakim Lagergren (-12) y Adrien Saddier (-11) han elevado una barbaridad el listón del Open de Irlanda, con sendas tarjetas de 62 y 66 golpes en el turno vespertino de la segunda jornada que los han llevado a otra dimensión distinta del resto de competidores. Mañana saldrán con cinco y cuatro golpes respectivamente de ventaja sobre sus inmediatos perseguidores. El sueco se ha hartado de embocar putts de larga y media distancia, una de sus especialidades de toda la vida, mucho más, como es obvio, cuando está fino,que es justo el caso a estas alturas de la temporada. Y Saddier sigue demostrándonos día a día que está empeñado en convertirse en un golfista mucho más serio y consistente.
-Uno de los inmediatos perseguidores, no obstante, es Rory Mcilroy (-7), así que aquí no está dicha la última palabra. No lo estaba, en cualquier caso, con 36 hoyos por disputarse, pero mucho menos con el Número 2 del mundo al acecho. Alfredo García Heredia (-7), Thorbjorn Olesen (-7) y Daniel Hillier (-7) comparten la tercera posición con el norirlandés.
-Rory ha dado hoy un enorme salto de calidad en su juego, mucho más equilibrado que el jueves. Se supone que él está buscando llegar de la mejor manera dentro de tres semanas a Bethpage, pero a nadie le amarga un dulce, mucho menos a él en suelo irlandés. Y en el formidable campo Norte del K Club, donde ya ganaba este mismo torneo hace casi una década (2016). De todos modos, no terminaba de enchufarse, mientras Lagergren y Saddier volaban… Hasta que llegó al último tercio de la vuelta. En el hoyo 13 se dejaba el birdie casi dado; en el 14, par 3, embocaba un purito de más de seis metros para birdie; en el 15 salvaba sin despeinarse una situación delicada tras fallar la salida; en el 16, par 5, salvaba el par después de irse al agua con el segundo tiro; el 17 lo jugaba con el manual en la mano y sacaba el birdie; y en el 18 no andaba muy lejos de hacer el albatros desde unos 160 metros y luego se conformaba con el birdie, tras errar un putt de algo más de dos metros. Rory en esencia. El Rory que todos queremos en Bethpage, con todo lo bueno, que es casi todo, y hasta con esos ribetes de incertidumbre que lo hacen un jugador tan especial.
–Ángel Hidalgo (-5) también se ha situado adecuadamente de cara al fin de semana con una ronda de 69 golpes. El malagueño le daba un serio empujón a la vuelta con el eagle que firmaba en el hoyo 10, par 5… Y no, no fue un eagle al uso: Ángel ha cogido la buena costumbre de dejar con cierta asiduidad alguno de los highlights del día, juegue bien y no tan bien, y hoy iba a embocarla desde 120 metros. Otro andaluz, Ángel Ayora (-4), también ha dado un paso adelante con una ronda de 71 golpes, una menos en el día. Una pena ese tripateo tontorrón en el hoyo 8, el penúltimo de su vuelta, único borrón en la tarjeta.
–Nacho Elvira (-2), colíder tras la primera jornada, hoy ha sufrido más de la cuenta, sobre todo por culpa de sendas bolas al agua en los hoyos 7 y 16, donde iba a firmar un triple bogey y un doble, respectivamente. Pero estará el fin de semana y tiene margen para remontar. Eugenio Chacarra (-1) también ha pasado el corte, mientras que Pablo Larrazábal, Iván Cantero y Jorge Campillo se han quedado fuera.



