
Carlos Del Moral entrega la mejor tarjeta del sábado en el Alfred Dunhill
Charl Schwartzel (-13) lidera el Alfred Dunhill después de la tercera jornada y mañana saldrá con dos golpes de ventaja sobre Richard Finch (-11) con el objetivo de firmar un triplete de victorias increíble en Leopard Creek.
Los números del sudafricano en este campo de Malelane son de otro planeta. En ocho presencias ha ganado ya dos veces y en cuatro ocasiones finalizaba en segunda posición. Fue además en Leopard Creek donde ganó su primer torneo en el circuito europeo (diciembre de 2004) con tan solo veinte años. Esta semana encadena ya 44 hoyos sin bogeys y hoy ha cazado 17 greenes. En estas cifras, lógicamente, mañana no debería tener rival, pero tampoco debe olvidarse que la semana pasada también jugó en el partido estelar el domingo y terminó pinchando.
Y hablando de pinchazos, más que pinchar, Morten Orum Madsen ha descarrilado. Ayer salvaba con una pila de birdies una jornada salpicada de errores, pero hoy se ha venido abajo entregando una tarjeta de 79 golpes.
Nada que ver con el registro de 66 con el que ha gestionado su vuelta Carlos del Moral (-6), que ha entregado la mejor tarjeta de la jornada y se ha metido en el top-ten. Parece demasiado lejos para luchar por la victoria, pero eso quizá sea ahora lo menos importante para el valenciano. Lo realmente interesante es que parece haberse deshecho de unas molestas ataduras que no le dejaban desplegar con serenidad su juego.
Ayer sufría lo suyo, sobre todo alrededor de los greenes, para sacar adelante la vuelta y pasar el corte, pero hoy, ya sin congoja alguna, ha liberado definitivamente su juego. Y él ya ha demostrado recientemente el excelso nivel que puede alcanzar su golf en la mejor versión…
Notable también ha sido la reacción de Alejandro Cañizares (-5, hoy vuelta de 68), dispuesto a ser protagonista de nuevo en los últimos partidos de un torneo. La decidida remontaba de ambos, Carlos y Alejandro, quizá llega un poco tarde pensando en las opciones reales de victoria, pero no es el primer puesto lo único que luce y reluce en un torneo de golf. Jorge Campillo (-1), por su parte, terminaba poco menos que desesperado con un putt que no le ha echado precisamente un cable.


