
Sergio García (-2) ha rematado un ‘abrupto’ World Golf Championship CA con su mejor vuelta de la semana. Un 69 que aparentemente no dice demasiado, pero que tiene un trasfondo mucho más importante de lo que parece…
Hemos vuelto a ver a un jugador sereno y equilibrado, igual que el sábado. Mucho más paciente ante los errores y, en definitiva, más centrado. Un ejemplo claro y casi definitivo: en el hoyo 17 el drive se le iba ligeramente a la derecha y aterrizaba en un bunker de calle… Nada que no pueda ocurrir en una vuelta de golf, te llames Sergio García o Tiger Woods. Al llegar al búnker, la cosa pintaba un poco más fea. Una auténtica fatalidad: la bola se había empotrado literalmente contra el talud, pegadita a las barbas del búnker. Feísimo. De hecho, la bola no se veía. El español tuvo que llamar a un árbitro para poder ‘rascar’ un poquito la arena y proceder a la identificación.
El hoyo terminaba en bogey, pero a García no se le vio sumido en la desesperación en ningún momento. Apenas pudo sacar la bola del bunker, pero mantuvo la cabeza fría y salvó la situación con los menores daños posibles. Sereno y concentrado. Acto seguido, en el hoyo 18, pegaba una salida portentosa y se dejaba dado el birdie con un segundo tiro maravilloso. Dicho de otro modo: asumió los problemas del 17 y allí se quedaron.
El fin de semana, en este aspecto, ha sido muy positivo, y aquí está la clave de su torneo: el de Castellón ha tomado buena nota.
«He estado mucho mejor de actitud durante el fin de semana, es verdad. El jueves y el viernes acabé frustrado. Como resumen de la semana me llevo un par de cosas que son muy interesantes. Y quiero seguir en esa línea. No son cuestiones técnicas de golf, van por otro lado… Los cambios que estoy realizando con Peter Cowen necesitan su tiempo, pero no estoy hablando de eso, porque eso en realidad es lo que menos me preocupa».
¿A qué se refiere Sergio? Ya les aseguramos nosotros que se refiere precisamente a un modo más sereno de ver y entender el golf. La ansiedad y la tensión por hacer vueltas bajas cada día no llevan a nada bueno. Esa es la lección que se lleva de Doral. Precisamente le preguntamos por esa ansiedad. Y su respuesta no puede ser más reveladora:
«Sin ninguna duda es así… Pero no este fin de semana. Tengo que dejar que las cosas salgan. Me voy con unas ideas claras de lo que quiero hacer y de lo que soy».


