
Sergio García es uno de los nombres propios de la semana en el Club de Campo Villa de Madrid. No es para menos, el golfista de Borriol, campeón del Masters de Augusta en 2017, regresa al Open de España seis años después. Cuando Sergio pisa suelo español, la tierra tiembla. Eso dicen los números.
García ha conseguido nueve victorias en España, siete en el DP World Tour y una más en LIV Golf. Está empatado en el total con José María Olazábal y a sólo dos triunfos de igualar al más grande entre los grandes: Severiano Ballesteros. El cántabro dejó el listón en 10 victorias. Este es el podio del golf español en lo que respecta a triunfos en casa. El Open de España que empieza este jueves será el torneo número 196 del Circuito Europeo en suelo patrio. Los dos países que acumulan más éxitos son España e Inglaterra, a años luz del resto. La Armada ha detenido de momento el contador en 48, mientras que los ingleses están en 39. Los siguientes son Escocia, Sudáfrica y Suecia con 13. El golfista no español con más victorias aquí es el alemán Bernhard Langer con cinco.
Sergio, por tanto, tiene ante sí la oportunidad de sumar su novena victoria en España, que no está nada mal. En cualquier caso, además de oportunidad es casi una necesidad, si aspira al menos a cumplir con el mínimo de torneos disputados en una temporada que le exige el DP World Tour para mantener la membresía. Concretamente, jugando el Open de tu país, como es el caso, el mínimo es cuatro sin contar los Grandes. El de Borriol, de momento, suma uno, el BMW International Open, el segundo será el Open de España y tendría que jugar otros dos más. En India, que se juega la próxima semana, no está apuntado y sólo quedarían Corea, Abu Dhabi y Dubai. Obviamente, su plan es evitar Corea y jugar los dos últimos en Emiratos Árabes. El problema es que para ello debe clasificarse. En Abu Dhabi entran los 70 primeros de la Race to Dubai que quieran jugar (es decir, en caso de ausencias, corre puestos, por lo que podría bajar algo y acercarse a la posición 80) y a la Final de Dubai accede el top 50. Sergio ahora mismo ocupa el puesto 192º, lejos de ese top 70.
El desafío no es fácil. Para entrar en Abu Dhabi sin necesidad de jugar en Corea, García necesita ganar en Madrid o acabar segundo en solitario. Un segundo empatado con un tercero ya no le valdría. Así las cosas, Sergio llega a Madrid con el deseo y la necesidad de ganar si quiere cumplir con ese mínimo. Desde luego, esa es su intención, tal y como ha confesado hoy en el Club de Campo. «Sí, me faltan algunos torneos después de esta semana para jugar el mínimo. Obviamente es algo que me gustaría conseguir. Va a depender un poquito de varias cosas porque hay semanas en las que desafortunadamente no puedo jugar. Pero bueno, voy a intentar todo lo posible para conseguir jugar el mínimo y luego descansar mayoritariamente hasta que empiece la temporada de LIV otra vez en febrero. Veremos cómo sea todo», señala.
Su no inclusión en el equipo de la Ryder Cup fue una decepción. El jugador que tiene el récord de puntos de la historia de la competición mantuvo la esperanza hasta el final, aunque a la postre se quedó fuera. Fue un varapalo, pero sigue convencido de que aún tiene sitio en el equipo en el futuro. De hecho, ni siquiera se plantea de momento la posibilidad de ser capitán. «Lo único que me queda es seguir dándole, seguir mejorando e intentar darme opciones de ver si podemos estar en ese equipo en las siguientes ediciones. Obviamente, ser capitán es algo que sería bonito, pero es algo que realmente no quiero pensar en estos momentos. Yo creo que el momento en el que empiezas a pensar en ser capitán, te olvidas de intentar ser jugador, que es lo más bonito. Y hasta que yo no vea que el cuerpo ya no me aguanta o no puedo dar el nivel, no quiero pensar en eso. Todavía tengo juego para poder clasificarme o intentar clasificarme para una o dos veces. Ahí está Justin Rose, que tiene la misma edad que yo», explica.
Precisamente, en cuanto a la Ryder Cup de Bethpage, Sergio señala que «la vi un poquito más tensa de lo que queríamos el domingo, pero muy bien. Muy contento de que el equipo europeo ganase otra vez en un sitio complicado, que ya sabemos todos que iba a ser complicado ahí en Nueva York. Nosotros hemos jugado muchas veces y sabemos cómo responde el público neoyorquino. Y sabiendo que venía la Ryder, todo el mundo sabía que iba a ser difícil. El equipo aguantó muy bien. Probablemente, el último día se les notó el desgaste de esos dos primeros días, con toda la presión y con todo el público ahí tirándose encima. Contentos de que consiguieron hacer lo que se quería, que era ganarla».
En cuanto a su golf, Sergio se ve con opciones de todo esta semana. No renuncia a nada. «Empecé el año muy bien, luego tuve un poquito de bajón ahí a mitad del año, pero creo que lo acabé a un nivel bastante decente. Estas semanas en casa entrenando me he encontrado bastante bien, intentando probar algunas cositas aquí y allí, intentando mejorar en todo lo que podemos. Con ganas de jugar esta semana, de intentar hacerlo muy muy bien, de ver si nos ponemos ahí con posibilidades el fin de semana de pelear para el título». Sergio ha jugado nueve hoyos el lunes y otros nueve hoyos el martes y asegura que nunca había visto el campo en unas condiciones tan buenas.



Lo que no entiendo es que le impongan el mínimo de torneos cuando ha estado sancionado un montón de partidos por estar jugando en LIV.