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Sergio guardaba la traca para el final

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Sergio García recuperó las sensaciones de la primera jornada en Doral y firmó un señor día del movimiento.

Como mandan los cánones. Los sábados están hechos para moverse hacia arriba.

Y así lo hizo el jugador español. Tarjeta de 67 golpes, la mejor del día empatada, y quinta posición con un acumulado de -11.

Hablar de opciones de victoria parece demasiado atrevido a tenor de cómo está jugando Tiger Woods y de la ventaja de siete golpes que tiene en la clasificación. Pero la segunda posición está a solo tres golpes y si el líder tiene un mal día, ojo que se puede armar el taco.

Una vuelta de 67 golpes en las condiciones de juego que ha brindado hoy el Blue Monster tiene tanto o más mérito que el 66 del jueves. No obstante, más allá de los números, lo más importante es cómo se ha sobrepuesto al revolcón que sufrió el viernes. Fue un día malo en el que nada salió, se marchó con muy malas vibraciones, pero hoy era un jugador distinto.

No crean que entre medias se ha producido una estajanovista sesión de prácticas. Para nada. No es el estilo de Sergio. A él no le van esas cosas. “De qué sirve pegarle muy bien en la cancha de prácticas si después no lo llevas al campo”, señala. García confía en la inspiración. Su inspiración. Su inmenso talento.

Y a esa inspiración se agarra para firmar el domingo otra gran vuelta y darse una oportunidad de pelear por el triunfo. El viernes reconoció tras su ronda de par que había dado demasiada ventaja a sus rivales. En realidad, sólo se la ha dado a uno. Pero claro, se llama Tiger. Veremos.

Este talento suyo es el que le permite salvar un par extraordinario en el hoyo 17. Sergio ha hecho seis birdies en la tercera jornada, pero seguramente, ninguno tiene tanto valor como ese par. Por dónde, por cuándo y por cómo se ha producido. Venía lanzado de hacer birdie en el 16, pero su golpe de salida se fue a la derecha y la bola se detuvo a cuatro dedos del tronco de una palmera, dentro del alcorque.

Es cierto que el árbol físicamente no le molestaba para el swing, pero psicológicamente no es nada fácil pegar un golpe sabiendo que tu palo va a pasar a milímetros de un tronco. Sergio consiguió un impacto fantástico, pero aún tocaba sufrir. El viento no cogió la pelota como pensaba y tuvo que dropar sin penalidad junto a unas carpas de hospitalidad. El approach era difícil y delicado. Tenía muy poco espacio y había que botar en el rough. Lo hizo de maravilla.

El final fue de traca. Con el banderón gigante de Estados Unidos que preside la terraza de la casa club flameando como en las mejores películas de Hollywood, Sergio firmó un birdie sensacional en el 18. Del top ten, sólo lo consiguieron él y Tiger. Y es que al final el viento soplaba de lo lindo.

García lleva alternando una vuelta buena y una mala en Doral desde la tercera del año pasado (68-76-66-72-67). Ha llegado el momento de dejar de deshojar la margarita. “Ojalá la secuencia ahora sea buena, mala, buena, buena”, señaló.

Tarjeta de Sergio García