La mejora en el juego de Sergio García pasa, desde luego, por la confianza adquirida en su juego largo. Siempre lo ha dicho. Él se siente fatal cuando no pega bien al driver. Y no hay más que hablar…
En Qatar, según dijo en su día a Tengolf, había encontrado un ‘par de cositas’ trabajando su swing. Y se nota.
Sin embargo, la consistencia de fondo y el equilibrio lo ha puesto seguramente su putter, como ya ha quedado explicado. El nuevo grip tipo ‘claw’ le sienta de maravilla. ¿Saben por qué? Lo explica el propio jugador:
“He pensado bastante en ello últimamente. Cuando estoy confiado con mi juego, mi grip normal funciona bien, pero cuando tengo dudas en mi cabeza, entonces se descompone un poco. Con este grip parece que en los momentos de presión consigo que mi mano derecha no sienta esa presión. Es como si notara que mi swing de putt lo hago con la mano izquierda”.
Dicho de otro modo, Sergio notaba que, cuando tenía que ejecutar uno de esos putts delicados, esos donde la presión aprieta (normalmente son esos putts cortos, entre un metro y tres de distancia, para par o para birdie), su mano derecha no terminaba de liberar bien el palo, no conseguía hacer un swing fluído. Con el nuevo grip, sí consigue esa fluidez en mayor medida, con la mano izquierda al mando de las operaciones. (No olvidemos, por otro lado, que Sergio García es zurdo, aunque juega a diestras al golf).
El de Castellón anda feliz con su parejita de 67, pero contiene la euforia. “esto no ha acabado”, puntualiza. En ese sentido es fiel a su estrategia de las últimas semanas: no crearse expectativas que vayan más allá de la realidad, del minuto a minuto.
La prensa anglosajona le sigue recordando que no sonríe tanto en el campo. A lo que Sergio ha contestado: “es que ya tengo 31 años. Nunca más tendré 20…”. La realidad, y lo sentimos por los compañeros de la prensa anglosajona, es que Sergio no va partiéndose el pecho de risa por cada esquina, pero lleva en Dubai vividas dos plácidas jornadas de golf, plenas de concentración, pero repletas también de detalles que delatan tranquilidad y bienestar. Sonrisas para aburrir, vaya…


