
Hay que estar un poco tocado del ala para ser golfista. Eso es algo más que una leyenda urbana. Quien más quien menos te lo acaba reconociendo al cabo de una tertulia. Es un deportista especial, muy individual, con muchas horas para ‘comerse el coco’, para analizar, para sacar conclusiones, para rebatir esas mismas conclusiones…
A ver si no cómo puede entenderse que Martin Kaymer haya decidido cambiar de caddie y hacer nuevos ajustes en el swing justo ahora. Sí, Kaymer, el jugador que el año pasado ganó el PGA Championship; Kaymer, el vencedor de la Race to Dubai; Kaymer, el ganador de cuatro torneos y la Ryder Cup en un año; Kaymer, el ganador del Abu Dhabi HSBC Golf Championship esta temporada; Kaymer, el jugador que ascendía al Número 1 del mundo en 2011. Sí, Kaymer. De locos…
El jugador alemán no entraba en grandes disquisiciones para explicar su decisión de poner fin a su relación con Craig, el caddie con el que ha conseguido todos los éxitos antes mencionados. “Obviamente, hemos tenido un año fantástico juntos. Es muy buen caddie, pero para mi había llegado el momento de hacer algún cambio, de mover algo. Eso no quita para que todo con él haya sido fantástico, pero sentía la necesidad de hacer cambios. En realidad no tiene nada que ver con Craig, es un chico fantástico y muy buen caddie”, insistía el alemán. Saquen sus propias conclusiones.
Kaymer rompió con su caddie el domingo del The Players. Esta semana le llevará la bolsa su hermano, Phillip. Estudia derecho y ya le acompañó en su primer año en el Tour. “No es rookie”, bromeaba Martin, que buscará uno nuevo para Wentworth. No se preocupen, hay cola para llevar su bolsa.
El otro cambio que ha introducido es de carácter técnico y tiene que ver con su swing. “Llevo dos o tres semanas intentando hacer unos ajustes nuevos en mi swing. Sé que es un proceso largo y a veces es fantástico y otras veces no funciona. Espero que esté listo para el US Open. Tengo tres o cuatro semanas para ponerlo a punto. Mi entrenador está aquí esta semana para trabajar duro”, señala.
No sería el primer jugador que cambia de swing y entra en una fase oscura. El Número 3 del mundo ni siquiera se plantea que pueda salir mal. “Si tienes un buen entrenador, te comprometes con él, trabajas duro y tienes fe, no veo ningún problema…”, señaló.
Al margen de procesos mentales más o menos enrevesados hay una cosa que está clara y que Kaymer demuestra con esta acitud: se niega a quedarse estancado. Siempre está buscando mejorar. Si se equivoca, será cuestión de desandar el camino. Todo para estar más cerca del objetivo que más ilusión le hace al de Dusseldorf: ganar algún día el Open Británico en St. Andrews. Bendita locura.


