
La historia es bien conocida ya: el viernes pasado en Bahrain Miguel Ángel Jiménez ‘estropiciaba’ su putter y terminaba la vuelta con tres birdies embocados con el lob-wedge…
Pues bien, al día siguiente, sábado, jugando el español en el penúltimo partido junto a Peter Hanson, encadenaba ocho pares consecutivos. En el hoyo 9, par 5, caminaba hacia el green y se dirigió de esta manera a Mike, su caddie: “mira, si no hacemos birdie en este hoyo, te juro que cojo otra vez el lob wedge para patear en los segundos nueve”.
Vaya por delante que la cosa tiene algo de truco. Nos lo explica el propio Miguel: “hombre, era un par 5 y yo estaba de dos en green, así que era factible el birdie…”. Pero eso no quita para que el malagueño lo dijera en serio. Mike nos lo confirmaba.
“Lo hubiera hecho, de verdad. No sería tampoco la primera vez…”, explicaba el jugador. Hoy mismo, practicando algunos chipecitos en el Doha Golf Club, Miguel se lo contaba también a Shiv Kapur, el jugador indio. Y lo razonaba.
“La lentitud de los greenes me sacó de ritmo totalmente. Había que darle con mucha firmeza para llegar y a mi eso me sacó de ritmo. Terminaba dándole para adentro”. En efecto, daba esa sensación: Miguel metía casi siempre la mano de más y terminaba cerrando la cara de su putter, con lo que la mayoría de sus errores vinieron por la izquierda del hoyo.
Precisamente, ante Kapur, Jiménez realizaba una pequeña demostración de cómo había pateado con su lob-wedge, tratando de explicar además cómo y por qué le corría mejor la bola con ese palo que con el putter.
En fin, lo cierto es que hizo el birdie en ese hoyo 9, el primero del día, y no tuvo que ponerse en la complicada tesitura de aparcar el putter, pero ganas no le faltaron. La historia, esta semana, cambia radicalmente: greenes duritos y más bien rápidos, aunque tampoco van a poder ponerlos vertiginosos por culpa de las previsiones de fuertes vientos.


