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Sin respiro en El Prat

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(Cómo nos gustan los campos así)

El Real Club de Golf de El Prat responde a la perfección a todas las expectativas que había suscitado. Es un campazo. Ten-Golf aterriza en el Open de España y lo primero que salta a la vista es la unanimidad de todos los jugadores. Están muy contentos con la preparación del campo…

La palabra que define El Prat es finura. Nos lo cuenta Miguel Ángel Jiménez, que ayer jugó siete hoyos recién aterrizado de Corea. “El juego debe andar muy fino en este campo. Hay que colocar la bola en el sitio, sobre todo cuando tiras a green”, asegura el malagueño, con el gesto aún cansado del maratón del domingo y del largo viaje hacia España. Hoy jugará otros nueve hoyos. La fatiga nunca vence a la profesionalidad de Miguel que tratará de adaptarse en tiempo récord a un campo que no conoce.

Todo lo contrario que Pablo Larrazábal. El jugador catalán entrena en El Prat. Lo conoce como la palma de su mano. Es el mejor cicerone posible. Apunta la clave: “los greenes son muy buenos y hay que saber dónde tirar para no meterte en líos. La clave de este campo son los segundos tiros. Hay banderas a las que no puedes tirar o tienes que ir al sitio”, explica. Los greenes son muy movidos, aunque nada que ver con lo que vimos la semana pasada en Corea. Aquí no hay grandes pianos que dividen la superficie en plataformas perfectamente definidas. Los greenes de El Prat son sábanas con movimiento.

Los segundos tiros son complicados, ya que las zonas de escape están muy peladas, por lo que un error de cálculo de dos o tres metros puede suponer mandar la bola muy lejos de la bandera. Hay que tener paciencia y buscar “los sitios menos malos”, asegura Larrazábal.

Las salidas no son excesivamente intimidantes. Hay tres o cuatro peligrosas. Apunten en la libreta el hoyo 7, un tee que aprieta de lo lindo la soga en el cuello de los jugadores. Tiene agua a ambos lados y apenas un carril de 20 metros donde colocar la bola si se quiere tirar de dos a green. El rough está picante. El diseño de este recorrido no está pensado para que se defienda con rough, ni mucho menos, pero aún así dará algún que otro quebradero de cabeza, lo mismo que los árboles que protegen los márgenes de muchas calles.

Se augura, por tanto, un gran Open de España. “Es un campo que pone a prueba todas las capacidades del golfista”, afirma el director de la prueba, Miguel Vidaor. Las previsiones meteorológicas anuncian que hoy podría caer algo de agua por la tarde y que las nubes se marcharán hasta el domingo, día en el que podría volver a llover. Lo que sí estará presente de manera constante es el viento. El fin de semana, incluso, podría picar a más de 30 kilómetros por hora. Será un factor a tener en cuenta, ya que dificultará aún más esos segundos tiros a green.

A modo de hoja de ruta y para que se vayan haciendo una idea, El Prat ha acogido dos pruebas del Challenge Tour y en una se ganó al par y en otra con -1. Puesto que no perdemos nada, nos mojamos con un posible resultado ganador. Se situará entre el -5 y el -10. Veremos.