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Snedeker se ríe de la ortodoxia

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– Brandt Snedeker ha derrotado a Thomas Bjorn por un contundente 5 y 4. No obstante, el resultado es lo de menos. Lo que realmente llama la atención son las formas. En sólo una tarde, el norteamericano ha derribado muchos mitos. Ha ganado con una bolsa surrealista…

 

Llegado el instante de situarse en el tee del 1, la bolsa de palos del estadounidense, perdida tras el vuelo transoceánico desde Florida, aún no había llegado a Cortesín. Deprisa y corriendo ha tenido que ‘remendar’ una bolsa con sólo diez palos, cuatro menos de lo que permiten las normas. El driver era prestado, el putter, la madera 3, el híbrido y el lob-wedge los compró en la tienda del club. De locos. Pero hay más…

Al llegar al hoyo 4 ha llegado su bolsa de palos completa. La normativa impide cambiarla. Sólo puedes rellenar hasta los catorce palos. Y eso es lo que ha hecho. Entre los cuatro palos escogidos estaba su putter. Para ello ha renunciado al hierro 7. “He cogido el putter por un tema de confianza, pero realmente no lo he usado. He pateado con el de la tienda porque he metido al principio varios putts clave y ya no era cuestión de cambiarlo. El mío no ha salido de la bolsa”, aseguró el norteamericano. En estas condiciones, Snedeker ha hecho cinco bajo par en 14 hoyos… Pues eso, a reírse de la ortodoxia.

– El expreso Justin Rose se ha llevado por delante a Robert Rock (7 y 6). Duelo de ingleses que ha quedado decidido en los primeros cinco hoyos. Vendaval del ganador del WGC Cadillac Championship. Ha empezado con cinco birdies consecutivos, marcando el terreno. Rock cerraba el chiringuito por derribo en el hoyo 12. Le daba la mano a su rival y lo felicitaba por la exhibición: seis bajo par en doce hoyos. Si encima, en el único bogey de Justin, en el hoyo 6, Robert va y hace doble bogey, apaga y vámonos. Poco más que añadir.

– El campeón defensor empieza con victoria (3 y 2). En el manual del match play hay que saber que para ganar a Poulter hay que hacer algo más que doce pares seguidos, sobre todo si uno de ellos, en el hoyo 4, viene después de que el inglés mandara su bola al agua. El australiano pensó que el par le valdría. ¿Tan poco conoce a Poulter?

– Sorpresa relativa. Y tan relativa. Paul Lawrie ha ganado a Peter Hanson (2 y 1). El sueco llegaba a Finca Cortesín en un momento de juego extraordinario, después de cuajar un gran Masters de Augusta y de acabar cuarto en el Accenture. El precedente era suficiente como para colgarle la etiqueta de favorito. Pero lo cierto es que Lawrie es mucho Lawrie. El escocés también está jugando muy bien este año y es una fiera en este formato. En todo caso, ha sido un duelo a cara de perro, con constantes alternativas. Ganaba Lawrie con un excelente birdie en el hoyo 17.

– Otro partido en el que no se han repartido caramelos ha sido en el McDowell-Karlsson (1 arriba). No le faltaba razón a Olazábal cuando ponía de ejemplo al norirlandés de tipo que se te agarra al cuello y no te suelta. Se ponía pronto dos abajo, remontaba a mitad de vuelta y terminaba gananado con un birdie en el hoyo 18. ‘Made in McDowell’.

– El único empate de la jornada ha sido el Schwartzel-Colsaerts. Ahora bien, el nivel ha sido extraordinario. Entre ambos han firmado trece birdies. Un canto al match play. El sudafricano ha empatado el choque sobre la bocina, con un birdie en el 18.

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