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Sterne y una espada de Damocles que bien conoce Olazábal

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¿Dónde se había metido Richard Sterne en los últimos tiempos?

No, no hablamos de un jugador cualquiera. El sudafricano ha ganado cinco torneos en el Circuito Europeo y llegó a situarse en el puesto 29º del ránking mundial a inicios de 2008, tras ganar de forma consecutiva el Joburg Open y el Alfred Dunhill Championship. Sin embargo, andaba desaparecido.

Y tanto. El jugador de 30 años regresa esta semana a la competición tras estar prácticamente un año en el dique seco. ¿La razón? Una lesión que desgraciadamente le resulta familiar a José María Olazábal. Sterne jugó su último torneo en febrero de 2011. Fue el Telekom PGA Championship de Sudáfrica. Nada más acabar tuvo que parar porque no aguantaba el dolor. Hoy martes ha completado su primera ronda de 18 hoyos desde entonces. "Admito que estaba nervioso. He jugado muchas rondas de nueve hoyos en las tres últimas semanas, pero es la primera vez que afronto 18 en prácticamente un año. Estoy agradablemente sorprendido y me siento prudentemente optimista para la semana", aseguraba el sudafricano nada más terminar la vuelta de prácticas en el East London Golf Club, donde a partir del jueves se disputa el Africa Open.

Sterne es víctima de una lesión en la espalda de origen extraño, similar a la dolencia que ha marcado una buena parte de la carrera de Olazábal. El sudafricano afirmaba hoy que el diagnóstico ofrecido por los médicos es de "espondilitis anquilosante, una forma de artritis", que le ha provocado, entre otras cosas, tres hernias de disco en la espalda. Se trata de una molestia similar a la de José María Olazábal, aunque en el caso del jugador de Fuenterrabía no estaba localizada únicamente en la espalda.

Sterne asegura que ha vivido meses muy duros. "Desgraciadamente, esta lesión no se cura de la noche a la mañana. Es un proceso de recuperación lento. Al principio, no me fui lo suficientemente paciente para esperar el diagnóstico exacto y me dieron una terapia de recuperación inapropiada, así que en una o dos semanas volví a estar con unas muletas", explica. Ahora mismo, el sudafricano se siente totalmente recuperado y listo para volver a la acción. "Tras once meses de trabajo duro en el gimnasio y fuera de él me siento listo para competir y en mejor forma que nunca", señala.

El sudafricano espera confirmar ese prudente optimismo jugando 72 hoyos esta semana. Si las cosas no van bien y en algún momento pierde la paciencia, seguro que José María Olazábal estará presto y dispuesto a ofrecerle consejo y consuelo. El capitán de la Ryder, por desgracia, podría hacer un máster en el asunto.