
Tiger Woods es la indiscutible y principal atracción del Turkish Airlines Open, el tercer torneo de las Series finales del circuito europeo que comienza mañana en el Montgomerie Maxx Royal (Belek, provincia de Antalya, Turquía).
Poco importa que se cierre esta semana la definitiva lista de los sesenta mejores de la Race que jugarán la Final en Dubai la próxima semana. Y que se llegue a esta cita con la cabeza de esa clasificación tan apretada, una vez que Henrik Stenson ha perdido fuelle en los dos últimos torneos. Poco se valorarán, incluso, las ausencias de Rory McIlroy, Luke Donald o Graeme McDowell, o incluso la de Gonzalo Fernández Castaño, uno de los jugadores de moda por méritos propios.
Todo ello, al margen de la ausencia casi absoluta de las decenas de jugadores norteamericanos que bien podían haber jugado este millonario torneo (siete millones de dólares en premios) por ranking mundial.
Casi nada importa cuando Tiger anda por medio. Y tiene su lógica y su sentido, qué duda cabe. Resta por ver el nivel de juego del Número 1 del mundo en el coqueto diseño de Colin Montgomerie, pegado al Mediterráneo. La anterior experiencia en 2013, la de Abu Dhabi a principios de temporada, resultó un fiasco deportivo, ya que Woods ni siquiera pasó el corte. Pero, si bien es cierto que Tiger juega en Turquía previo pago de un fijo que se sitúa en torno a los tres millones de dólares, es de justicia apuntar que rara vez defraudan su juego y su presencia.
En todo caso, también es de justicia recordar que junto al californiano estarán otros quince top-50 del mundo, entre los que destacan Stenson, Rose, Westwood, Schwartzel o Poulter. Y que habrá emoción hasta el final por ver quienes se meten finalmente entre los sesenta mejores de la Race. Alejandro Cañizares (llega en el puesto 57º de la Race) y Eduardo de la Riva (54º) deberán andar ojo avizor, aunque en un torneo sin corte siempre resulta algo menos complicado mantener las posiciones.
Junto a estos dos españoles, presentes en la cita, también están Miguel Ángel Jiménez, que alarga su lucha a brazo partido por terminar el año entre los cincuenta primeros, y Rafael Cabrera Bello y Pablo Larrazábal, que resultan ser otras dos excelentes opciones de triunfo para el golf español cuando la temporada ya expira.


